No corrieron buenos vientos…


por Carolina Baquero

Un viento fuerte fue el protagonista durante la mayoría del festejo, un protagonista que dificultó las labores de los tres novilleros debutantes en la plaza de toros La Santamaría… pero no solo fue el clima el culpable de una tarde con complicaciones, sino un encierro sin fuerza y sin bravura.

Se lidiaron ocho ejemplares de la ganadería de Los Cenicientos de presentación desigual y juego todavía más disparejo, algunos con mucho motor y poca fuerza en sus extremidades y otros con mayor fuerza pero con una fuerte dosis de peligro. Sobresalió el lidiado en tercer lugar, fue premiado con vuelta  al ruedo.

Juan Viriato de la ciudad de Cúcuta, es uno de los novilleros más experimentados del país sin embargo el lote que sorteó le impidió ejecutar faenas ligadas y completas; se vio desconfiado de enfrentarse a novillos que no tenían recorrido y que además su embestida era bronca. Gran desenvolvimiento tuvo Viriato con la espada, una estocada que  mereció los aplausos.

El antioqueño Luis Miguel Castrillón, quiso gustar en Bogotá con su estilo ortodoxo y elegante; pero de nuevo la falta de materia prima y la falta de experiencia ante novillos picados, hizo de las suyas en una tarde donde se anhelaba el triunfo y que por el contrario fue para dejar en el olvido. Con el segundo de la tarde Castrillón fue pausado y cuidadoso de las distancias y tiempos para conservar ese poco recorrido del novillo, pero al final la falta de casta del astado pesó ante la voluntad del debutante.

Con el quinto las cosas no fueron más fáciles, hubo quinto bis porque como a cuatro de sus hermanos las extremidades se les fracturaron en los primeros instantes de las lidias. Castrillón al segundo bis de su lote le faltó clase porque recorrido sí tuvo, un motor difícil de controlar y que le hizo perder el horizonte de la faena… Una muy buena tanda con la mano derecha en los terrenos del novillo, fue un gran mérito del novillero paisa.

Sebastián Caqueza de la escuela taurina de Choachí, fue el triunfador de la tarde con la única oreja cortada en el festejo. Pese a que su recorrido en plazas de primera es corto, el novillero mostró madurez y contó con suerte en su primer ejemplar, fue el más potable y cada unas de sus oportunidades, las aprovechó Caqueza; naturales largos y templados, que hicieron emocionar a los tendidos. Oreja tras buena estocada.

Con el  sexto de la tarde sucedió algo que es inusual ver, salió un novillo toro con muy buen peso y presentación, que después del tercio de vara se fracturo una mano y tuvo que ser cambiado por el segundo sobrero de la tarde, y cuando todo parecía solucionarse el jabonero (sexto bis) también se lesionó de uno de sus cuartos delanteros, al no existir más reservas en los corrales y tras la fuerte recriminación del público, el toro se entró vivo y no hubo lidia y  muerte del novillo.