Sebastián Castella bordó el toreo en Nimes


por Alberto Lopera

Dos orejas le otorgó el presidente a Castella, la segunda concedida por su cuenta, lo que desató la ira del público, que abroncó fuertemente al palco. Castella no paseó los trofeos en la vuelta al ruedo. El francés estuvo muy bien con su toro, noble pero flojo. Conectó más en terrenos de cercanías, con arrimones y circulares. Mató de media estocada.

El segundo de la tarde se lastimó una mano y en su lugar salió un sobrero de Vegahermosa. No se amilanó Castella con el complicado sobrero, un astado violento, áspero, que calamocheó en todo momento. Castella hizo un verdadero esfuerzo y lo intentó sobre ambas manos, extrayendo muletazos de enorme mérito.

La primera oreja de la mañana la paseó Miguel Ángel Perera tras una faena de bello y templado trazo, siempre muy por encima de un toro noble y colaborador pero falto de transmisión. Mató de buena estocada.

Imposible resultó el sexto toro, muy flojo de remos y sin empuje con el que Perera apenas pudo extraer algún natural en una labor sin eco.

Enrique Ponce dio una vuelta al ruedo en el que abrió plaza, un Zalduendo con poquita fuerza y sin apenas transmisión. El valenciano lo cuidó y realizó una faena a la altura del animal, toreando al ralentí y muy templado, aunque la faena no llegó a conectar por la sosería del animal. Estocada.

Manejable aunque algo desclasado resultó el cuarto de la mañana. Ponce se impuso a las pocas condiciones del toro y al viento que molestó, para realizar una faena aseada pero muy poco lucida. Pinchazo y media caída.

Nimes. Domingo 15 de septiembre. Toros de Zalduendo, nobles, justos de raza y fuerza, muy al límite; y un sobrero 2º, de Vegahermosa. Matinal. ENRIQUE PONCE: Vuelta al ruedo y ovación con saludos tras aviso; SEBASTIÁN CASTELLA: Ovación con saludos y dos orejas; MIGUEL ÁNGEL PERERA: Oreja y silencio. Entrada: Más de media plaza.