Por los costos, imposible hoy montar novilladas.


por Alberto Lopera

Está imposible la realización de novilladas o festejos menores en España. El portal mundotoro acaba de publicar un documento magnífico sobre los costes de una novillada en España. Para que se tenga una idea, los aficionados colombianos multipliquen por tres mil pesos cada uno de esos valores en euros y se conocerá el precio real en pesos colombianos. Lo mismo se puede hacer en los otros países taurinos y convertir esos costes en euros por el valor de la moneda en el Perú, en Venezuela, Ecuador o México.

Si usted quiere organizar una novillada sin caballos en una plaza modesta, de quita y pon, tendrá que preparar 45.653 euros. El dinero de los costes del festejo. Si usted tiene la valentía de montarla, y pone un precio de unos 20 euros por entrada, deberá arreglárselas para que pasen por taquilla 2.282 personas. Cuestión imposible, si tenemos en cuenta que el 70% de los ayuntamientos de España, tienen menos de 2000 habitantes. Es decir, que usted debería buscarse la vida para montar en autobuses a casi 300 personas luego de que ningún feligrés el pueblo deje de pasar por taquilla, cura incluido.

Eso, si usted monta una novillada sin picadores en una plaza modesta. Si decide hacerlo en un coso de tercera, prepare 48.767 euros de costes. Si tiene el valor de hacerlo en una plaza de segunda, por ejemplo en una capital de provincia, ponga en la mesa casi 60.000 del ala y si su pretensión es darla en un coso de primera, el desembolso de costes de 81.000 euros. Esta es la realidad organizativa de la base del toreo, a la que nadie ha metido mano. Esa es la realidad, el fraude de los fraudes de los que nadie habla. Una barbaridad inviable.

Son tan deficitarios estos festejos que todos los organizadores de este tipo de espectáculos coinciden en decir que, ‘hoy por hoy, montarlos es inviable. Y se dan es porque alguien no paga los costes, o los mínimos a los novilleros, o el ganado, o la seguridad social de los subalternos…’. Además, la mayoría reconocen que, unido a este problema, está el del ‘tamaño exagerado’ de los novillos a lidiar.