Los mexicanos ganan la batalla a EL JULI


por Alberto Lopera

A hombros de la México salieron dos toreros mexicanos, El Payo y Joselito Adame, que demostraron el buen momento que atraviesa la Fiesta y sus toreros en este país azteca. Joselito Adame regresó a lo grande a los ruedos. El torero hidrocálido, que reaparecía tras el percance de Madrid, cortó cuatro orejas en una tarde rotunda y arrolladora. El Juli se mostró por encima de un lote deslucido, descastado y reservón que no le dio ninguna opción de triunfo. Por su parte, El Payo, que paseó una oreja del excelente cuarto toro de Fernando de la Mora, logró desorejar por partida doble al sobrero de regalo, que al igual que su primero, fue premiado con el arrastre lento.

Joselito Adame cortó las dos orejas al buen tercero de Fernando de la Mora. Fue éste un animal noble y con calidad al que el mexicano toreó de manera excelente, templadísimo sobre ambas manos, encajado, relajado en un conjunto vibrante y emocionante. La locura en la plaza. Su actuación alcanzó un alto nivel. Hubo reposo, buen gusto y mano baja. Mató de gran estocada en la suerte de recibir. Dos orejas.

La faena de Adame a su segundo fue de más a menos, debido a que el toro fue acortando su viaje y sin romper en la muleta. Los mejores momentos llegaron sobre la diestra, por donde surgió el toreo relajado. Hubo menos entendimiento al natural. Ajustadas manoletinas pusieron el epílogo a una faena en la que el público estuvo totalmente entregado con el torero. Buena estocada que tumbó al toro y que facilitaron que el torero cortase las dos orejas.

Julián López “El Juli” firmó ante el segundo una faena fácil y bien resuelta, de notable solvencia frente a un animal manejable pero deslucido y sin humillar. Antes lo recibió templado a la verónica y se lució en un posterior quite por chicuelinas. La faena, brindada a su mozo de espadas Armando, la ejecutó Julián en la corta distancia, y tuvo pasajes de mérito en los que el madrileño extrajo muletazos ante un toro de escasas prestaciones. El Juli se estrelló de nuevo ante otro toro rajado, reservón y descastado, sin entrega, ni humillación al que trató de hilvanar faena a base de corazón y amor propio. Puso técnica y cabeza y se mostró por encima de su oponente en un conjunto tesonero y entregado.

En cuarto lugar salió Fina Estampa que a la postre resultó un excelente ejemplar de Fernando de la Mora. Prontitud, clase, ritmo, repetición, entrega… muy bueno. Ante él respondió El Payo con una faena ligada, templada, corriendo bien la mano por abajo y llevando largo el viaje del toro. Faena de más a menos que remató de estocada entera. Oreja. Desclasado y sin entrega resultó el último de lidia ordinaria, con el que El Payo no logró levantar el vuelo de una faena que careció de transmisión, a pesar de que el torero se mostró voluntarioso en todo momento. Antes de entrar a matar anunció que regalaba el sobrero.

Clase, ritmo y temple tuvo el sobrero de regalo, que aprovechó El Payo para gustarse toreando y desenvolver toda su tauromaquia. Faena que se vivió con intensidad por parte del público. Mató de una soberbia estocada hasta las cintas que le valió cortar las dos orejas con mucha fuerza.

Por delante, Emiliano Gamero fue ovacionado tras pasaportar al primer toro del festejo, con el hierro de De Guadiana. La faena del rejoneador mexicano tuvo más voluntad e intención que acierto y lucimiento, ya que a lo largo de su actuación se notó su falta de técnica y oficio a la hora de montar a los caballos.

México D.F. (México). Toros de De Guadiana, para rejones y Fernando de la Mora. El cuarto, de nombre Fina Estampa y el sobrero de regalo, fueron premiados con el arrastre lento. El rejoneador Emiliano Gamero: Palmas; El Juli: Ovación con saludos y palmas; Joselito Adame: Dos orejas y dos orejas; El Payo: Oreja, silencio y dos orejas. Entrada: Tres cuartos. Antes del comienzo del festejo, El Juli recibió el galardón Manolo Martínez al triunfador de la temporada pasada por parte de la Porra Libre.