FERRERA y FANDIÑO a hombros en Valencia


por Alberto Lopera

Por RUBEN DARIO VILLAFRAZ

A base de un toreo de efectismo, donde primó la cadencia, el temple y ritmo por el pitón izquierdo en su segundo del lote por parte de Antonio Ferrera, y la contundencia, firmeza y disposición en la persona de Iván Fandiño, serían estas las premisas de la que fue la primera corrida de la Feria de la Virgen del Socorro. Por su parte el espada nacional, “El Califa de Aragua” ha estado voluntarioso en ambos ejemplares que despachó, pero la mala suerte con la espada y su poco rodaje, al final le han dejado sin eco en los desolados tendidos de la imponente monumental.

Noche calurosa la que ha tenido lugar, en la que se lidió un encierro parcheado de la vacada venezolana de San José de Bolívar, que lidió cuatro ejemplares, y dos de La Cruz de Hierro, en su conjunto discretos de presencia, destacando la nobleza de los lidiados en 4º y 5º lugar, que se han dejado del resto que ha evidenciado una marcada mansedumbre y escaso recorrido.

La corrida tuvo un claro desarrollo de interés a partir de la lidia de mitad de festejo. Antes del ecuador de la corrida, ésta había sido un soponcio de mansedumbre y poco que resaltar, a tenor de la solvencia para resolver las vicisitudes de los mansos de Jerónimo Pimentel presentados y que en la previa habían sido rechazados parte de estos por escaso trapío, sin ser los que han salido un dechado de trapío.

Pero con el “cruzdehierro” cuarto, Ferrera se deleitó toreándolo por verónicas meciendo el engaño, lo que había abierto la brecha para que en banderillas cumpliera el trámite sin mucha exposición, donde pasó trago amargo el banderillero Enrique Herrera, el cual fue volteado en la boca del burladero de matadores.

Luego en la muleta, descubriría virtudes el veterano extremeño tras bajarle la mano en los prolegómenos de labor, para relajado, hombros caídos, y corriendo con gusto la mano, se decantara por la mano izquierda, ejecutando tandas de tres y cuatro muletazos de profundo mensaje, cerrado en tablas. Bastaría esto para colocar de acuerdo a los presentes y elevar el nivel de la función. El certero espadazo, ligeramente trasero y desprendido dio pie a la petición de los apéndices, que el palco, presidido por el Ing. César Sánchez, excedió en premiar con las dos orejas.

La otra faena de interés de la noche tuvo nota en las manos de Fandiño, torero que a primeras se las vio con un violento jabonero claro que poco le dejó estar a gusto. Se justificó el torero por ambos pitones, despachándole de pinchazo, tres cuartos de espada desprendidos y dos descabellos.

Con el quinto, entregado fue el saludo por verónicas, en lances ganándole terreno, para rematar con media, de cartel. Cuidado en varas lo pasó en banderillas con ligereza, para en los medios iniciar labor muleteril cambiándole por la espalda, impertérrito, haciendo un clamor la plaza. Luego con la derecha se hizo de la embestida noble y con recorrido que aprovechó el espada, mandando y templando, para cincelar una actuación de mérito que reunió temple, mando y disposición. El espadazo contrario, entero y desprendido le valió la concesión de las dos orejas.

Hassan Rodríguez ha tenido una noche de claroscuros. Su primero fue animal que no le puso fácil la papeleta, ante las remolonas y cortas embestidas del burel que cupo en suerte. La voluntad y entrega del torero hizo que le aprovechara algunas arrancadas cerrado en tablas, para sacar partido al máximo de lo que tenía el toro. Su poco eficaz ejecución de la suerte suprema le hizo perder lo que pudo haber sido un apéndice.

Con el que cerró plaza no tuvo opción alguna ante el amoruchado ejemplar de Echenagucia que despachó, animal que se paró en los medios y llevó en el camino irresoluto de la inactividad al espada en mención. Fue silenciado.

Valencia (Venezuela). Viernes 15 de noviembre. Primera corrida de feria. Plaza de Toros Monumental “Bernardo Valencia”. Toros de San José de Bolívar (Jerónimo Pimentel), y La Cruz de Hierro (Orlando Echenagucia), discretos de presencia, el más noble y completo el corrido en 5º lugar, noble, el resto fueron mansurrones y a menos en la muleta. ANTONIO FERRERA: Silencio y dos orejas; IVÁN FANDIÑO: Silencio y dos orejas; EL CALIFA DE ARAGUA: Palmas y silencio. Entrada: Un cuarto.

INCIDENCIAS: En banderillas destacó un buen par de Oswaldo “El Mono” Padrón. Fuerte voltereta la que sufrió el banderillero Enrique Herrera al tomar el burladero de matadores, en la lidia del cuarto toro, pasando a la enfermería. En los accesos de la plaza, agentes de la Guardia Nacional impedían la entrada de menores de edad a la plaza, aduciendo una medida de tribunal emitida el día jueves en horas de la tarde, sin tenerse conocimiento de la misma por la mayoría de los presentes.