Los toros de Mondoñedo pidieron el carné


por Alberto Lopera

Ocho mil aficionados que ocuparon la mitad de los tendidos en Cañaveralejo fueron testigos de una corrida “a la antigüa” donde se lidiaron seis toros con el hierro de Mondoñedo, la más añeja de las dehesas colombianas. Toros de muy buena presencia, y juego complicado. Los tres primeros, de pelo castaño encendido y muy en “Contreras”, sobresaliendo el tercero muy bravo y encastado. Los otros tres negros, complicados con embestidas irregulares, exigieron mucho el carné al joven matador colombiano José Fernando Alzate que fue premiado su valor y entrega con la única oreja de la corrida.
Gran expectativa por la actuación de dos diestros españoles con el sello de valientes: Javier Castaño y Alberto Aguilar. Este último pagó caro su valor y entrega ante un toro que le ofreció pocas posibilidades al que toreó dándole todas las ventajas en su terreno, asunto que no le perdonó el “Mondoñedo” y lo envió a la enfermería con una cornada en la pantorrilla derecha, y fuerte traumatismo con erosión en el rostro.
Pocas posibilidades tuvo Javier Castaño en su primero al que le instrumentó algunos muletazos a base de porfía rematando mal con la espada después de tres pinchazos. En el cuarto se enfrentó ante un toro que empujó con mucha fuerza a los montados logrando dos tumbos espectaculares, pero sin claridad en las embestidas finales.
Mucho el mérito de José Fernando Alzate, al cortar la única oreja de la corrida y salir de la plaza por sus propios pies. Con el buen toro tercero mostró detalles a pesar de no acertar con los aceros. Su falta de oficio se superó con el valor y los deseos de triunfo ante los otros dos toros, el suyo y el de Aguilar. Ambos pedían esa lidia que solo la pueden dar aquellos que llevan muchas corridas encima, y el colombiano apenas completa, si acaso, la media docena de paseíllos como matador de toros.
RESUMEN– Primera corrida Feria de Cali – Media plaza con buen tiempo. Toros de Mondoñedo, serios, encastados, y complicados. Javier Castaño, silencio y palmas. Alberto Aguilar, corneado en su primero. José Fernando Alzate, tres avisos, ovación con saludos y oreja.