Manzanares abre la puerta Señor de los Cristales


por Carolina Baquero

Después de varios años volvimos a ver la plaza de toros de Cañaveralejo con un lleno en los tendidos y con un ambiente de tarde triunfal. Todo esto unido a un encierro de buen juego en términos generales, a excepción de los lidiados en tercer y sexto lugar, de la ganadería colombiana Las Ventas del Espíritu Santo.

El Fandi expuso lo mejor de sus habilidades para poner banderillas y cumplió a cabalidad con las expectativas del público de Cali… Tanta fue su exposición que en el segundo par se llevó una pequeña herida en el pómulo derecho y sin importar ello salió al tercero con un sombrero de Córdoba (Colombia) y tras colocar el par simuló pases con el sombrero. Con la muleta estuvo muy entregado y correcto ante un gran ejemplar de Las Ventas, que humilló hasta tocar la arena; su embestida por los dos pitones fue espectacular, con clase, bravura y nobleza. Infortunadamente para todos el Fandi entró a matar y caló al astado, finalmente lo pasaportó con descabello efectivo.

Hubo una fuerte bronca para el presidente Carlos Ilián, quien sin equivocarse negó las orejas al granadino; debido a la estocada defectuosa. El Fandi dio vuelta al ruedo a petición del respetable.

Con el cuarto de la tarde pudo ejecutar una faena de mérito ante un muy buen ejemplar, que demostró su casta al llegar hasta el fin de la faena a pesar de haber perdido una de sus pesuñas desde el inicio de la lidia; el toro nunca dejó de acudir a la muleta bien plancha de El Fandi. Algunos de los asistentes protestaron porque se continuó la lidia con el toro lesionado pero el torero español pidió su comprensión porque no podía dejar desperdiciar la condición de bravura del astado… La faena fue ligada y ordenada. Oreja.

José María Manzanares se encontró con un toro que aunque quería, le costaba moverse… Qué lástima porque humillaba con calidad, pero su picante fue poco; pese a ello el alicantino hizo su labor de lidiador analítico, dando los tiempos y distancias necesarias para no ahogar y aprovechar al máximo a Ensimismado de 478 kilos. Al cerrar la faena entró a matar y dejó una estocada completa pero que atravesó al toro, después de retirar el estoque, nuevamente se perfiló y dejó la espada muy trasera. Silencio tras aviso.

La mejor faena de la tarde estuvo a cargo del diestro Manzanares, quien se desplegó en una clase de técnica combinada con arte y seriedad; sobresalientes tandas con las dos manos, en especial con la derecha. El torero de Alicante extendió su brazo, cual largo es y abrió el compás para facturar una faena llena de estética. Dos orejas que pudiesen haber sido una porque la estocada fue trasera y un poco caída. Vuelta al toro.

A porta gayola recibió a su primer cómplice, Luis Bolívar, para empalmar unos lúcidos lances con el capote; lamentablemente en la faena, que brindó a Felipe Negret Mosquera, el comportamiento de Chibcha fue irregular, aunque con nobleza pero con ausencia de bravura. El toro buscó continuamente las tablas y a medida que avanzó la faena se fue quedando más corto en la muleta de Bolívar, una muleta con poder y temple. Se despidió el caleño ante las palmas de su ciudad.

Nuestro colombiano bailó con la más fea de la tarde, porque ya en su primero había tenido un toro manso y con el sexto de la tarde no fue la excepción, además porque este tuvo más pronunciada su falta de recorrido y posibilidades. La faena obligatoriamente tuvo que ser corta a pesar de la voluntad de Bolívar. Silencio.