Aburrida novillada en Manizales


por Carolina Baquero

Con tarde agradable y calurosa se dio inicio a la quincuagésima novena feria de Manizales, con una novillada que desafortunadamente nos dejó un mal sabor por la falta de resultados de los jóvenes alternantes.

Se lidió un encierro de Achury Viejo, muy bien presentado y en general encastado, bravo y exigente. Los seis novillos fueron dignos de una plaza de primera, el primero de ellos fue premiado con la vuelta al ruedo; la mayoría del encierro debió irse desorejado.

El primero de la tarde, que le correspondió a Camilo Pinilla fue un novillo con gran fijeza y embistió continuamente y transmitió a los tendidos, infortunadamente bajó su nota al dolerse ante el castigo de las banderillas. Pinilla estuvo muy correcto y aseado con la muleta, se notó en él la madurez que ha adquirido en su paso por Mexico ; pecó un poco por exceso pues alargo innecesariamente la faena y dejó que el público se enfriara. El novillo que fue noble fue pasaportado con estocada completa y desprendida. Oreja y vuelta al novillo.

Pinilla se vio desconcentrado y muy frío en el segundo del lote, le enseñó muy rápido al toro que podía dominar la faena y que cada error que cometiera en colocación se lo iba a cobrar desarmandolo o atropellandolo. El novillo fue encastado y pedía sitio, que Camilo no le dio. División.

Juan Manuel Noreña no logró crear una faena con orden y sentido, por el contrario, una tanda allí y otra allá, que hicieron ver falta de oficio… Ganas las tuvo pero esto no fue suficiente para agradar a la afición y por el contrario su labor resaltó características negativas en el toro, que aunque no era un dechado de virtudes, porque mostró algo de sosería; hubiese podido sobresalir más si se le hubiesen dados los terrenos correctos desde un principio. Silencio.

Definitivamente no fue la tarde de suerte para Noreña, no hubo configuración de faena, desde el capote su falta de colocación desconcertaba al novillo que no sabía a donde ir cuando le presentaba el engaño. El astado fue bueno, encastado y exigente, qué pena que tuviese que ser entrado vivo a los corrales tras el toque de los tres avisos; todo debido a los varios pinchazos y entradas a matar sin exito que tuvo Juan, su error en mayor parte radica porque no estira el brazo para entrar a matar y pierde la tranquilidad al ver que no lo puede hacer. Pitos y palmas para el toro.

Manrique Rivera salió a recibir al tercero de la tarde a porta gayola, y desde ese instante conectó con la gente de Manizales, la cual supo apreciar la disposición del novillero y la casta del ejemplar. Las tandas con ligazón de Manrique tuvieron buen son, sin embargo no explotó las verdaderas capacidades del novillo, que hubiese podido verse mejor, pero que lamentablemente no fue del todo explotado. Al armar su muleta con la espada de verdad, el bogotano se hizo una herida de 6 centímetros que fue atendida y suturada en la enfermería; por consiguiente Camilo Pinilla mató al novillo.

Tras el pequeño percance de su primer novillo, Manrique Rivera salió nuevamente con muchas ganas y valor, sin embargo este novillo que era supremamente encastado; le exigió mayor experiencia que aún falta adquirir. La faena empezó con emoción pero se vino a menos y el público de Manizales mostró su insatisfacción con lo que sucedía en el ruedo.

Se llevó una fea voltereta y tras reincorporarse de ella, entró a matar atravesando al novillo en su primera oportunidad y de estocada completa en la segunda. División tras aviso.