Un mano a mano… Sólo a cargo de El Juli


por Carolina Baquero

La tarde pintaba como de verano, pero como es de costumbre en Manizales nunca se sabe con el clima y de un momento a otro, el cielo se encapotó de negro y gris… El clima predijo un poco lo que vivimos en la corrida, pues las expectativas de este mano a mano pintaban como un sol radiante y el resultado terminó dejando algo grises los corazones de los asistentes, primero porque el encierro no fue bravo, Morante estuvo a medias y el presidente le negó una oreja a El Juli en el último toro de la Feria 2014.

Don Miguel envió un encierro en su tipo, incluso algunos muy terciaditos, en cuanto a su comportamiento los de Ernesto Gutierrez fueron nobles pero sin fiereza, sin ese picante y bravura que se requería para dar un buen final a la Feria taurina de Manizales. El exceso en ocasiones de toreabilidad termina con la emoción de las posibles buenas faenas.

La tarde la inició, José Antonio “Morante de la Puebla”, con un toro quedado, desantento y soso. El torero español lo consintió con pases a media altura, muy corticos por cierto, porque aunque el toro no fue un dechado de virtudes; Morante hubiese podido encontrar la lidia correcta, como dicen quienes saben de esta hermosa fiesta: todo toro tiene su lidia. Simplemente al diestro no le importó comprender al de Gutierrez, y como era de esperarse, el respetable lo pitó después de matar de tres pinchazos.

Fuerte brisa corría cuando salió el tercero de la tarde, molestó bastante en el capote y la muleta del andaluz. Salió a torear descalzo, la verdad no vimos el motivo porque el ruedo estaba en perfectas condiciones, pero bueno Morante es así de impredecible como su toreo.

Es verdad que el viento no permitía armar la muleta, pero el de Puebla del Río perdió la verguenza con ese toro que tenía acometibidad, casta y calidad, cualidades que valoró Manizales aplaudiendolo en el arrastre. Literalmente Morante no lo toreó, un pase aquí otro allá y de lidia nada, nuevamente en los tendidos se escucharon pitos para él.

Con un toro rajado, sí quiso torear José Antonio, con los dos primeros hubiese podido armar un lío y simplemente no se le antojó, pero con el quinto de la tarde salió sin sus zapatillas a sentarse en el estribo de las tablas con su capote para recibirlo con preciosas chicuelinas y rematando con una media de fotografía. Sus primeros pases con la muleta fueron inspiradores y artisticos, sin embargo la faena se vino a menos cuando tuvo que dejar su faceta de artista para tornarse más lidiador, ante un toro que pronto se fue a tablas y tuvo que ser perseguido para arrancarle una faena de unipase. Cumplió Morante con este último de su lote y cortó una oreja larga tras estocada caída.

Salió Julián López ” El Juli”, el maestro del toreo moderno, y tomó su capote para hacer un quite por talaveranas, que fueron coreadas mientras la temperatura en Manizales disminuía; y a su vez el torero elevaba la temperatura de la plaza. La faena con la muleta empezó con derechazos templadisimos y de perfección indiscutible… Será que se puede bajar más la mano? Lo dudo, hubo momentos en que faltaban pocos centímentros para que El Juli rozara la arena con su mano. Sus tandas en redondo hicieron invisible la poca fuerza del ejemplar, que fue pasaportado con una estocada tendida y trasera.Dos orejas.

No fue un toro fácil el segundo de Julián López, era encastado y con genio de bravo, de esos que piden experiencia; pero como para este torero de historia no hay toro imposible, la faena fue de menos a más; El Juli se olvidó que el viento era un obstáculo y lo convirtió en su aliado.La faena con temple, ligazón, técnica y maestría, engalanó la plaza que clamaba por el triunfo de este torero honesto, valiente y que tras media estocada y un descabello, recibió un apéndice.

Le negaron una oreja que se ganó a ley el espada madrileño, después de ejecutar una faena donde combinó la voluntad de un recién alternativado y el conocimiento técnico de un maestro de la tauromaquia. Con el capote deleitó ejecutando su quite por lopecinas y luego dandole paso a su compañero Morante de la Puebla que lanceó por verónicas muy bellas.

Es claro que hoy no vimos al Juli en su plenitud, pero sí con más ganas que si estuviese en Madrid en pleno San Isidro… Cada tanda en redondo iba embebiendo al toro y los aficionados que en ninguna de sus tandas se cansaron de corear cada pase. Mató con estocada un pelín trasera. Fuerte petición de oreja.