Indultado toro español en San Cristóbal


por Alberto Lopera

Con magnífica entrada, casi lleno, se realizó la segunda corrida en la Feria de San Cristóbal donde se lidiaron toros traídos desde España de la ganadería “Torrestrella” de D. Alvaro Domecq Romero.

Fabio Castañeda ingresó por todo lo alto en el escalafón de matadores de toros después de indultar al sexto toro de una seria y noble corrida de Torrestrella, encierro que quizá acusara el viaje oceánico en algunos de sus ejemplares, pero que tuvo dos astados de gran juego, el encastado segundo y el bravo sexto, al que perdonó la vida el toricantano. Fandi cortó una oreja de cada astado si bien llegó más al tendido su faena al bravo segundo. Los dos toros de Fandiño se pararon y no dieron opción.

Arrancó la faena al sexto de rodillas, después de brillar en banderillas, para protagonizar una labor emocionante, muy ligada y de mucha exposición, que enardeció al cónclave. Antes, anduvo muy participativo en todos los tercios con ‘Lirio’ el animal con el que de convirtió en matador de toros. Derrochó nobleza y clase el de Torrestrella, pero duró poco y además le faltó empuje para que la buena labor del toricantano llegara con más fuerza al tendido.

El Fandi sorteó por delante un animal de gran transmisión, muy encastado y de emotiva movilidad, al que el granadino hilvanó una faena trepidante. No hubo un segundo de descanso en una labor de gran intensidad, en la que el granadino fue incluso prendido sin consecuencias. La oreja recompensó su esfuerzo ante el encastado animal que tuvo enfrente. Luego redondeó si tarde en el cuarto, que tuvo ritmo y calidad hasta que se paró. Fandi lo manejó con habilidad y lo mató superior.

El tercero careció de raza y de fuerza. Fandiño estuvo paciente con el, puso empeño y dedicación, pero la faena no llegó a prender en el tendido por la condición del astado. Tampoco el quinto le ofreció más prestaciones, pues su nobleza no estuvo acompañada de duración. El torero vizcaíno volvió a intentarlo sin resultado.