Dos puertas grandes sin toros grandes ni bravos


por Carolina Baquero

La mejor entrada de la temporada paisa se registró el día de hoy, hecho que se unió a la doble puerta grande de la tarde con Iván Fandiño y Pablo Hermoso de Mendoza a hombros, tras cortarle dos orejas cada uno a los mansos ejemplares de Agualuna. Definitivamente los toreros estuvieron por encima de las condiciones de los seis astados.

Se lidió en Medellín un encierro de Agualuna, con presentación irregular y con un común denominador de mansedumbre, falta de clase y claridad. En su mayoría salieron pitados en el arrastre por su mal comportamiento, incomodaron y fueron un obstáculo para los alternantes.

Pepe Manrique estuvo dispuesto y envalantonado con un toro bronco y desrazado, el cual salió en primer lugar. La faena fue mas de voluntad que realmente de lucimiento porque no pudo transmitir, hubo algunos olés en las tandas ligadas del inicio pero poco a poco la faena se vino a menos. Se veía la incomodidad de Manrique al lidiar este toro de Agualuna… Incomodidad que también sintió el respetable público. Pinchó en su primer intento y mató tras un estoque de irregular colocación. Silencio y pitos al toro.

Con brindis a la afición dio comienzo a su faena, Pepe Manrique, a un astado que poco quería con él y que se unió a sus anteriores hermanos con un comportamiento de manso, pero este con un agravante de peligrosidad. Realmente que ni para el matador fue agradable o completa esta faena, porque la embestida del toro era intempestiba e hizo perder el norte de la faena, en general toda se hizo con unipase y muy trompicada. Pinchazo, tres cuartos de espada tendida y estocada desprendida. División tras un aviso y pitos al toro.

El segundo de la tarde tuvo en su salida una constante condición de avanto y peleó como bravucón en el caballo. Pese a las condiciones del toro Iván Fandiño le brindó el toro a un niño aficionado, llamado Manuel Rojas quien es un fiel admirador del español; una buena inspiración para citar al toro de largo para un cambiado por la espalda y dar inicio a una faena de amplias distancias y tandas ligadas … Aprovechó esos momentos en los que el toro se le arrancó de largo y Se repitió en su muleta, pero infortunadamente en el punto más alto de la faena, el toro se fue a tablas y tuvo Fandiño que arrancarle los últimos pases a regañadientes. Estocada en todo lo alto y de suprema efectividad. Oreja y pitos al toro.

Otro manso y descastado fue el quinto de la tarde, es decir que sí hay quinto malo…. El que sí pudo embestir fue el torero que sacó provecho de lo poco que tenía el toro y fue acomodandose a su comportamiento para configurar una faena ordenada e incluso logró tapar en alguna medida los defectos del astado. Las tandas fueron en redondo y ligadas, sólo al final de la faena se vio trompicada la muleta de Fandiño porque perdió un poco el temple ante la agudez del defecto de llevar la cabeza arriba de su oponente. Estocada completa, trasera y desprendida. Oreja y pitos para el toro.

Pablo Hermoso de Mendoza recibió con dos rejones de castigo al primero de su lote, castigo al que se dolió bastante el ejemplar que desde su bienvenida en el ruedo mostró falta de raza y mansedumbre, embistió por arreones y sin clase. Pero eso sí, la clase y la raza la tuvo Pablo Hermoso, quien lo templó, le cambió los terrenos, exponiendo bastante su integridad y la de sus caballos.

La faena del tercero de la tarde no pudo ser la más limpia, pero si hubo mucho de emotividad y conexión con la gente de Medellín, que disfrutó de cada una de las suertes que fue ejecutada con vistosidad por parte del navarro. Mató con un rejón completo y cortó dos orejas.

A toro parado practicamente le toco torear a Pablo,debido al poco motor de este sexto y último de la tarde, sin embargo pareciera que este rejoneador es experto en hacer olvidar a los públicos las dificultades y que se conecten de inmediato con su actuación. El momento más importante de su lidia fue con el caballo Dalí que sacó a relucir su valor y elegancia, hizo gala de sus caracteristicos desplantes en la cara del toro y conquistó a los aficionados. Tras ejecutar la suerte de la rosa entró a matar con un rejón completo y fulminante, la presidencia comprendió que la faena no tuvo orden, que poco se pudo ver y aunque hubo petición, no otorgó la oreja. Saludo desde el tercio.

FOTOS DE:  ARTURO GIRALDO U.