Qué buen encierro de ganaderías


por Carolina Baquero

La corrida Pro Afición tuvo muy poca entrada … Quienes no fueron, se perdieron de ver seis toros de gran calidad; un festejo interesante que hubiese podido ser de puerta grande pero la espada en unos casos y la falta de entendimiento en otros, hizo que sólo hubiese un apéndice.

El primer toro lidiado de la tarde fue el de Rincón Santo, que le correspondió a Alfredo Covilla ” Rubio de San Diego “, y el cual fue muy mal picado este ejemplar en primer turno por Reinario Bulla y en buen sitio sí puso la vara Luis Viloria, quien cuidaba la puerta. El torero cartagenero salió con mucha voluntad en el capote pero no fue lo mismo con la faena de muleta, donde falló con la colocación de su cuerpo y de la muleta, la cual siempre fue retrasada y con el brazo totalmente recogido.

Se desperdiciaron las condiciones del ejemplar que tuvo noble y muy seguramente sí se hubiese mostrado más, hubiesemos visto su casta y potabilidad; lo que le faltó al toro fue transmisión pero parece que se terminó por aburrir. Rubio lo mató de un bajonazo. Silencio y palmas al toro.

El torero de la ciudad amurallada saludó Brujo de Ernesto Gutiérrez y no sólo con el capote sino ejecutando el tercio de banderillas, que por cierto en su colocación no fue acertado. De rodillas con la muleta dio inicio a la lidia a un toro bueno de Gutiérrez, con el que pudo lucirse más Rubio de San Diego, hubo unas buenas tandas por el derecho; y de verdad que el toro fue grande, con bravura, calidad y embestida clara, lo que entendió con rapidez el público de Medellín que no pasó entero lo que hacía el matador porque de un momento a otro se fue la faena a menos y terminó marcando su supremacía el astado, que fue muerto con estocada en todo lo alto. División de opiniones y fuertes palmas al gran toro.

Para Paco Perlaza en su primer turno, salió el ejemplar # 231 de nombre Bilbaíno de la gandería de Vistahermosa, que infortunadamente se inutilizó de sus remos traseros tan pronto salió y se corrió el turno de su lote, así que salió Barretino de la gandería de Achury Viejo; el cual inicialmente estaba reseñado para salir en quinto lugar.

Barretino de un fenotipo espectacular peleó en el caballo de Rafael Torres, quien puso una puya de muy buena colocación y fue aplaudido al salir del ruedo. Aplaudido también fue Paco Perlaza que desde el capote en adelante conectó de inmediato con la afición paisa y ejecutó una faena en linea recta probando los dos pitones en el centro del ruedo… De uno en uno fue enlazando la faena que dominó a un toro que tenía motor pero con poca clase, realmente fue algo bronco y a la vez encastado. Mató con una estocada tendida y trasera y tres intentos fallidos de descabello. Vuelta al ruedo y palmas al toro.

Salió en quinto lugar el sobrero de La Carolina de nombre Musitador, y al que Paco le toreó tan llamativamente con el capote, rematando su saludo con una media enroscada preciosa. Qué cosa tan extraña, el toro venía muy entregado en el capote y antes que iniciara la faena de muleta, mientras lo llamaban a uno de los burladeros; el toro salió rebrincado sin motivo alguno y cambió por completo su comportamiento, quería huir y se volvió incierto.

Pese a ese cambio Paco demostró el sitio que tiene como matador de toros, tanto que hizo sonar el pasodoble Currito Cruz para armonizar la faena de transmisión, entrega y técnica… Se acopló a la violencia de la embestida, una violencia no del todo mala porque le imprimía motor a su comportamiento, se entendieron a la perfección mutuamente y el toro volvió a entregarse de la mitad de faena en adelante. La suerte no lo acompañó con la espada, por intentar insistentemente en matar recibiendo sin ser el toro correcto para matar así y luego cuando quiso volcarse tampoco pudo, qué infortunio cuando ya tenía las orejas en su chaquetilla. Palmas

Como tercer alternante de la tarde, el bogotano Juan Solanilla, quien dio la bienvenida con un quite por navarras para dar paso al tercio de banderillas. El inicio de faena hizo sonar el pasodoble Nerva en lo alto tras una tanda en redondo con la mano derecha, muy templada y ligada, aconpañando muy bien la embestida de bravo del toro de La Carolina, un toro con clase y raza; la faena se fundamentó en la mano derecha y además en la estética de un toreo profundo que a la vez se identificó con los gustos de la afición. Pinchó en su primer intento de matar, luego metió en las carnes del toro tres cuartos de espada en lo alto. Oreja y palmas al toro en el arrastre.

Tenía Juan Solanilla media puerta grande abierta y la dejó ir con el sexto toro, porque aunque él es quizás el torero que más conoce la ganadería de Santa Barbara pero a este no lo entendió y no explotó la casta del astado. La faena no fue hilada y tampoco fue emotiva, perdió el orden y sumado a ello la espada no fue su amiga o él no fue amigo de la espada. Silencio tras dos avisos.