En Valencia, orejas para Fandiño y Escribano


por Alberto Lopera

Iván Fandiño pudo haber salido a hombros de Valencia si no se le llega a atascar el acero en el sobrero que cerró plaza. Firme fue su paso por Valencia, en una tarde de máxima entrega en la que estuvo muy centrado e hizo gala de su toreo reunido y macizo.

La oreja la cortó del tercero, al que toreó embraguetado a la verónica, un buen toro de Jandilla que fue un dechado de clase y bravura, con una embestida que llegaba arriba. El comienzo de faena de muleta tuvo compás, ritmo y mucho gusto, con cambios de mano que fueron una maravilla. Paladeó el toreo el vasco, muy encajado, ligando en un palmo; rota la cintura y profundo el trazo, todo con autoridad. Hubo reunión en una labor maciza. El toreo al natural tuvo largura, como los pases de pecho en los que se echó todo el toro por delante. Bernadinas ajustadas para abrochar. Pinchó arriba tirándose con determinación antes de hundir el acero en buen sitio. Oreja.

El sexto fue devuelto tras blandear de las manos y salió en su lugar un sobrero de Jandilla que le sirvió a Fandiño. Tuvo movilidad el toro y aunque no acabó de humillar del todo, repitió con fijeza a la pañosa del de Orduña. Bien el torero, que muy asentado se enroscó al jandilla, llevándolo siempre muy toreado y embebido. Pinchó hasta en dos ocasiones antes de dejar una estocada. Se le esfumó la oreja y la puerta grande.

A portagayola se fue Manuel Escribano como tarjeta de presentación en Valencia, plaza en la que hizo su presentación. Limpia la larga y templado el toreo a la verónica. La variedad capotera llegó también llevando al toro al caballo en un galleo por chicuelinas, Fandiño quitando por tafalleras y Escribano replicando con caleserinas. En banderillas, destacó en un par al quiebro pegado a tablas. El de Jandilla fue un buen toro, con nobleza y que embistió fijo a la muleta de Escribano. Faena de más a menos, de más disposición que sosiego. Mató de estocada trasera y caída, que resultó efectiva y le sirvió para cortar una oreja.

Volvió a irse a portagayola Escribano en su segundo, al que toreó después muy bien a la verónica. En banderillas gustó un par al violín. Se le acabó pronto el motor a su oponente, sin empuje y con una embestida adormilada que inundó de tedio la faena. Abrevió el torero, que mató de feo metisaca.

El Cid fue cogido de manera dramática por el cuarto. En el cite sobre la izquierda se venció el toro que prendió a Manuel Jesús por la parte posterior de la rodilla. Fea voltereta e instantes que se hicieron eternos. Se levantó el torero, algo conmocionado, que sin mirarse, volvió a la cara del toro con arrebato, en una segunda parte de la faena más aguerrida y que tuvo buen calado en el público. Antes de la cogida, el sevillano estaba toreando con predisposición a un toro de corto recorrido. La raza del sevillano y una efectiva estocada al segundo intento, dieron pie a una fuerte petición de oreja que fue desatendida por el palco. Vuelta al ruedo. Pasó a la enfermería quejándose de la mano.

Manso y rajado fue el toro que abrió plaza. Abanto en los primeros tercios, apretando siempre hacia los adentros, pareció tener alguna posibilidad cuando en la muleta, El Cid le plantó cara con firmeza e incluso le aguantó varias miradas y alguna colada. Pero se sintió podido el toro y cantó la gallina, yéndose a terrenos de toriles. No estuvo afortunado con la espada el de Salteras.

Toros de Jandilla, bien presentados, buenos 2º y 3º, ovacionados en el arrastre; a menos el 4º; 6º bis, con movilidad y Vegahermosa (1º, manso y 5º parado). El Cid: Silencio tras aviso y vuelta al ruedo; Manuel Escribano: Oreja y silencio; Iván Fandiño: Oreja tras aviso y palmas de despedida. Entrada: Media plaza. Se desmonteró Alcalareño en el 4º.