Reaparición de Enrique Ponce en Sevilla


por Alberto Lopera

El sexto fue devuelto y en su lugar salió un sobrero de Parladé que a la postre fue el que más y mejor embistió. Se movió el toro que aguantó la faena en los medios. Sin dudas y sin ningún paso atrás planteó la faena el de Espartinas, que tuvo como virtud más notable el temple. Especialmente en el toreo al natural, cuajando muletazos de enorme despaciosidad. Muy decidido, fue una faena de gran determinación y serenidad. El público, muy metido en la faena, premió al joven espada con una oreja a pesar del pinchazo previo a la estocada.

Javier Jiménez tomó la alternativa con Duque, un juampedro noble y manejable que propició un buen tercio de quites entre el toricantano y su padrino Enrique Ponce. Tuvo buena condición el toro hasta que se rajó. El torero de Espartinas estuvo centrado, sereno, sin acusar los nervios en un día tan especial. Jiménez quiso hacer todo con limpieza y pulcritud aunque a su faena le faltó ligazón. Faena en los medios que emborronó con la espada.

Enrique Ponce, que recibió el cariño de Sevilla con una fuerte ovación tras romperse el paseíllo, no tuvo suerte en su vuelta a los ruedos y a La Maestranza. Manso, rajado y aquerenciado el toro de Parladé no permitió al valenciano dar ni un muletazo que pronto desistió y fue a por la espada. Imposible. Flojo y sin brío el cuarto, la faena del valenciano tuvo detalles y muletazos sueltos de bella factura pero faltó continuidad. Trató de cuidar al toro el de Chiva en un conjunto sin relevancia rematado de buena estocada.

El Cid brindó la faena de su primero a Enrique Ponce. Fue el tercero un toro que mientras se mantuvo en pie, El Cid no le cogió el ritmo ni la velocidad. No hubo entendimiento entre el torero y el toro, que acabó echándose y manifestando su rajada condición. Con solvencia toreó con el capote el de Salteras al quinto, un toro que embistió con sosería y sin transmisión. Iba y venía sin decir nada el toro de Juan Pedro en una faena desangelada rematada de estocada al tercer intento.

Sevilla, sábado 3 de mayo de 2014. Toros de Juan Pedro Domecq (1º, 4º y 5º) y Parladé (2º, 3º y 6º bis), de correcta presentación y de pobre juego en líneas generales salvo el noble primero y el sexto bis. Enrique Ponce: Silencio en ambos; El Cid: Silencio y silencio; Javier Jiménez, que toma la alternativa: Ovación con saludos. Entrada: Tres cuartos. Javier Jiménez tomó la alternativa con Duque, número 101, tostao chorreao, de 521 kilos, nacido en 01/10, de Juan Pedro Domecq. Enrique Ponce fue obligado a saludar antes de la salida del primer toro, ovación que compartió con sus compañeros de cartel. Alcalareño se desmonteró tras banderillear al quinto.