Diego Ventura a punto de abrir la Puerta Grande


por Alberto Lopera

Andy Cartagena y Diego Ventura han cortado una oreja cada uno en el segundo festejo de rejones celebrado la tarde de este sábado en la Feria de San Isidro. Ambos jinetes podrían haber abierto la puerta grande de no haber marrado sus segundas faenas con el rejón de muerte. Completaba el cartel Luis Valdenebro, que confirmó su alternativa causando una muy buena impresión.

Andy Cartagena le cortó una oreja al segundo, un toro al que si bien le faltó celo tuvo buena condición. El alicantino, entregado y a la vez espectacular, destacó sobre Maravilla y Pericalvo en una faena muy ligada y de mucha continuidad. Mató de un rejonazo efectivo y paseó el trofeo.

El benidormí pinchó la buena faena realizada ante el cuarto, otro toro con movilidad de Terrón. Montó bien a Cuco, con temple y ritmo, llegando los momentos de más mérito a lomos de Ríogrande, yendo de frente, despacioso y puro. Llegó al tendido sobre Cubano, matando de un rejón defectuoso y tardando el toro en caer. La petición de oreja fue minoritaria y resultó silenciado.

Diego Ventura estuvo sensacional con el tercero, otro buen toro de Luis Terrón, con clase y movilidad. Lo paró sobre Maletilla, con el que clavó dos rejones de castigo, empezando a subir la intensidad de la faena con Nazarí, con el que imprimió ligazón. Brilló sobre Oro, templando y metiéndose en pasadas por dentro en una labor de corte clasico, con pocas concesiones. Sobre Remate clavó cortas en carrusel y mató de un rejonazo, siendo premiado con una oreja.

El quinto fue un toro parado, más rebrincado y deslucido que sus hermanos. Muy por encima de él anduvo Ventura, que puso mucho de su parte en una labor en la que montó a Chalana y, con espectacularidad, a Morante, que enardeció con sus alardes. Concluyó de un pinchazo y un rejonazo y, aunque le pidieron con fuerza la oreja, todo quedó en una ovación con saludos.

Confirmó por delante Luis Valdenebro ante un toro bueno de Luis Terrón, que tuvo clase y nobleza. El rejoneador anduvo bien con él, sobre todo montando a Escondido en el segundo tercio, clavando con temple, precisión y despaciosidad. Sobre Atlas puso banderillas cortas y emborronó todo con el rejón de muerte, pinchando y descordando a continuación al animal.

Bien estuvo Valdenebro con el que cerró plaza, un animal distraído, sin finales ni celo. Muy reposado y clásico, logró momentos buenos montando a Hechicero. Causó una magnífica impresión el torero, pero mató de un rejón muy defectuoso y un descabello, quedando todo en una solitaria ovación.