Jacobo Botero recibe su alternativa en LISBOA


por Alberto Lopera

El próximo jueves 5 (pasado mañana) en la plaza de Campo Pequeño de Lisboa – cuna del rejoneo – un joven colombiano: Jacobo Botero, se convertirá en el primer rejoneador colombiano en recibir su alternativa en ese Vaticano del Rejoneo.

Queremos repreducir la entrevista que ha concedido al portal mundotoro como preábulo a tan importante acontecimiento, que eleva de categoría el rejoneo en Colombia.

En el toreo, la realidad suele superar a la ficción. No sólo con lo que pasa en el ruedo, sino también por las historias que se forjan fuera de él. Historias de superación, retos personales e incluso increíbles coincidencias. Una de estas biografías, a la que aún le quedan muchos capítulos por escribir, es la del rejoneador colombiano Jacobo Botero, que cumplirá el sueño de tomar la alternativa el próximo jueves en Lisboa con Rui Fernandes y Diego Ventura. ‘Tomar la alternativa en Campo Pequenho es todo lo que soñé, un sueño inalcanzable primero por ser colombiano y segundo por no tener raíces taurinas en mi familia’.

El cartel es de campanillas y con mucho significado para el jinete nacido en la localidad colombiana de Armenia: ‘Aún no me creo que vaya a dar este paso con mis ídolos Rui y Diego en la catedral del toreo a caballo’. Su historia con el rejoneador portugues es muy especial: ‘Rui me acogió en su casa, sin él nada de esto hubiera sido posible y quiero agradecer a Diego por darme la oportunidad de torear con él en este cartel tan bonito y con tanto significado para mí’.

La historia de Botero es muy particular. ‘Mi vida es como una película. No tenía nada que ver con el toreo. Un día con diez años me invitaron a una corrida en Cali en la que toreaba Rui Fernandes para conocer, por curiosidad, como se vestía, como era su cuadra… La verdad es que no entendía mucho aquello. Cuál fue mi sorpresa cuando me invitó a su finca en Portugal. Me dijo que le llamara en verano para pasar unos días allí. Pero cuando llegó la fecha mis padres me dijeron que no le llamara porque ya se habría olvidado de mí y pasaría mucha verguenza. No desistí y le llamé a escondidas. Para empezar me echó una reprimenda por no haber ido y rápidamente se lo conté a mis padres, pero tenían que trabajar y no me podían acompañar. Después de hablar con la familia, convencí a mi abuela para que viajáramos a Portugal y así cumplir mi sueño’.

Pero esta rocambolesca aventura que comenzó como una acercamiendo inocente a la fiesta no quedó ahí: ‘El día antes del viaje -nos cuenta el jóven Jacobo- me dolía mucho la tripa. Para prevenir cualquier problema, fuimos al hospital y me tuvieron que operar de urgencia de apendicitis. Otra vez todo se volvía en contra. Un mes después volvimos a intentar la aventura. Como los colombianos tan solo tenemos la oportunidad de tener un visado de 90 días en Europa, decidimos venir de vacaciones y visitar Portugal, España o Italia y así aprovechar el viaje. Cuando llegamos a Lisboa, fuimos a la finca de Rui pero cuando llegamos los que estaban allí guardando la finca no querían abrirnos cuando les dije que era un amigo de Colombia’.

Con la puerta cerrada, esperaron pacientemente a que llegara el torero: ‘Tras un buen rato, apareció Nuno, uno de los banderilleros que iba con él cuando toreó en Cali y por fin pudimos entrar. Después llegó Rui y pasamos todo el día conociendo su finca. Cuando nos ibamos a nuestro hotel para continuar nuestro viaje, nos dijo que nos quedáramos que tenía una casita recien reformada y al final pasamos aquí los 90 días’.

Esos tres meses, se han convertido ya en ocho años en los que se ha forjado su vocación. Pese a su juventud, ya muestra visos de tener una gran proyección y en los círculos taurinos de Portugal se habla de él: ‘Me siento como uno más de la familia. Nunca me he sentido extranjero, todos me han apoyado y he sentido mucho cariño. En cuanto descubrí este mundo, sabía que mi vida iba a estar dedicada al caballo. La única condición que me puso mi padre para quedarme era que terminara el colegio e hice el esfuerzo de hacerlo online pero ya me dedicaba 24 horas al caballo. Y en cuanto acabé no lo pensé dos veces: mi vida es el rejoneo’.

Desde su llegada al país lusitano, Jacobo Botero ha vivido el ambiente taurino de Portugal y su exigencia en los festejos de rejones: ‘Aquí se exige que la lucha con el toro sea verdadera: que se lidie, templarlo, mandar en la embestida… Mis referentes son Rui, por supuesto, Diego, Pablo o Joao Moura’.

Después de la alternativa del próximo jueves, comienza una nueva etapa en la vida del colombiano que está deseando presentarse en ruedos de España y de su país: ‘Están saliendo algún festejo en España pero no hay nada confirmado. Ya me estoy preparando para tener cogida la suerte al rejón de muerte, pero si fallan los que están matando toros todos los días…’.

Su cuadra aún es jóven y la ha ido forjando poco a poco: ‘De salida tengo a Don Quijote y Glamour; para banderillas a Malibú, Cervantes, Douto y Balsesina; y para el último tercio a Belmonte. Siempre estaré agradecido al maestro Rui Fernandes que me ha ayudado a sacar adelante a esta cuadra’. Como no, también tiene a sus estrellas: ‘Todos los caballos hacen falta pero las estrellas son Don Quijote y Malibú porque son de esos caballos que te sacan el triunfo con el toro complicado porque con el bueno, todos son extraordinarios’.

La historia de una vida que cierra su segundo capítulo el jueves en Campo Pequenho. ‘Mi vida es 100 veces mejor de lo que hubiera imaginado’, concluye Jacobo Botero tras recordar los pasajes que ha tenido que recorrer para llegar a cumplir su sueño.