Los Miuras agotaron el papel al cerrar San Isidro


por Alberto Lopera

A la una de la tarde – seis horas antes del inicio de la corrida- los toros de Miura habían hecho poner en las taquillas el aviso de “No hay billetes”. Y es que desde hacía ocho años los toros de esta emblemática ganadería no pisaban el ruedo de Las Ventas.

El segundo, de nombre Zahonero, fue un toro bravo, exigente, que humilló y quiso coger la muleta. Empujó en el caballo en tres entradas. En el segundo tercio se lucieron David Adalid y Fernando Sánchez, el par de éste de notable exposición. La faena de Javier Castaño, de más a menos, estuvo impregnada de mucha disposición y en la que puso mucho de su parte aunque en ningún momento llegó a romper de verdad. Se le llegó a pedir la vuelta al ruedo al toro, que finalmente fue despedido con una gran ovación. El quinto fue devuelto y en su lugar salió un sobrero de Fidel San Román que resultó deslucido y que embistió con la cara alta. Faena intrascendente y sin opciones del diestro salmantino.

Rafaelillo fue silenciado con el complicado primero de Miura. Se movió el toro pero siempre lo hizo para defenderse. El murciano se mostró solvente, en una labor de buen oficio y técnica en la que puso mucho de su parte. No estuvo acertado con la espada. Su segundo no tuvo mala condición, resultando noble y manejable. Había que tirar mucho del toro y Rafaelillo lo consiguió por momentos en una labor de altibajos y notable disposición. Silencio.

Serafín Marín sorteó en su primer turno un toro manejable, bajo de raza y que tuvo una embestida irregular: embistió con la cara alta en algún momento y en otras lo hizo con más entrega y humillación. No fue una faena vistosa pero sí tuvo muletazos buenos sobre ambas manos. Serafín siempre dio respuesta a la embestida del miureño en una labor larga que nunca llegó a explotar. El sexto que cerró plaza y la Feria de San Isidro fue un animal deslucido, el de peor condición del encierro. El catalán puso tesón en una labor en la que no tuvo ninguna opción de lucimiento.

Madrid, domingo 8 de junio de 2014. Toros de Miura y Fidel San Román (5º bis, deslucido). El segundo, de nombre Zahonero, número 28, guarismo 9, nacido en 1/09, cárdeno bragado meano, de 611 kilos, gran ovación en el arrastre. Se le pidió la vuelta al ruedo. El tercero, ovacionado también. Rafaelillo: Silencio tras aviso y silencio; Javier Castaño: Pitos y silencio; Serafín Marín: División de opiniones tras aviso y silencio. Entrada: No hay billetes. Se desmonteraron en el segundo toro David Adalid y Fernando Sánchez y destacaron de nuevo en el quinto en el que Marco Galán brilló en la brega.