Apoteosis de José Tomás en Corpus de Granada


por Alberto Lopera

La reaparición de José Tomás en los ruedos ha sido todo un suceso en la plaza de Granada que registró un lleno a reventar con aficionados de todo el mundo que quisieron participar de este triunfal regreso a los ruedos del torero más importante del momento.

José Tomás triunfó y fue cogido en su regreso a los ruedos españoles casi dos años después de su última actuación entre nuestras fronteras. El madrileño, que cortó tres orejas, protagonizó una tarde de fuertes emociones y si no salió a hombros fue por la tremenda paliza sufrida ante el quinto. Rafael Cerro, que también cortó dos orejas tras sendas faenas plenas de entrega y ambición, tampoco quiso salir en volandas a pesar de que el de Galapagar le animó a hacerlo. Completaba la terna Finito de Córdoba, que pechó con el lote de menos opciones y se marchó de vacío.

José Tomás fue cogido por el quinto toro del festejo. Fue al final de la faena de muleta, cuando el torero, en un descuido, le perdió la cara al animal, resultando feamente volteado. Pareció estar herido, siendo conducido con premura a la enfermería por las asistencias. Sin embargo, para sorpresa de los presentes, el torero, cuando el director de lidia -Finito de Córdoba- iba a deshacerse del morlaco, se hizo presente de nuevo en el ruedo entre gritos de ¡torero, torero, torero! No llevaba cornada y “sólo” había sufrido una fuerte conmoción derivada del golpe. Cogió muleta y espada el madrileño, pero pinchó en el primer envite, dejando una estocada corta atravesada al segundo viaje y un golpe de descabello que tumbó definitivamente al animal. El público, extasiado de emociones -antes la faena fue de gran nivel- fue premiado con las dos orejas, paseadas entre las palmas por bulerías del público. Con anterioridad, saludó al de Victoriano del Río con el capote con mucho compás y brindó al público su faena de muleta. Bajó la mano y se lo pasó muy cerca en las series por los dos pitones, ofreciendo mucha variedad en los remates de cada tanda. Sin embargo, el toro se rajó en cuanto le pudo el matador. Aun así, Tomás permaneció muy quieto, encajado de riñones y con las plantas de las zapatillas afianzadas en la arena hasta que llegó la voltereta.

El segundo, bien hecho, bajo, apretado y musculado, mostró muy buena condición de salida, pero pareció lesionarse en el primer tercio y terminó siendo devuelto a los corrales. Antes, el de Galapagar dio cuatro verónicas y una larga cordobesa plenas de temple y suavidad en el saludo; remató con revolera el galleo por chicuelinas que hizo para llevar al toro al caballo; y quitó por delantales. El sobrero, de pelo jabonero, lució el hierro de Juan Pedro Domecq. Ayudó lo justo el animal, pero lo suficiente como para que Tomás creara una faena con el sello de la casa. Se lo pasó cerca con el capote, pero el toro mostró menos entrega que el devuelto. Muy poco picado, el madrileño le aplicó la receta del temple para tratar de limar su brusquedad. Con toques imperceptibles, toreando a favor del animal, logró una faena de menos a más. Los adornos -trincherazos y molinetes- y los muletazos para cerrar al toro estuvieron presididos por la torería. Llenó también la escena y los tiempos muertos, matando de estocada desprendida y trasera, siendo premiado con un trofeo.

Los tres toreros fueron obligados a saludar tras el paseíllo. Finito de Córdoba vistió un terno grana y plata, con el detalle de las medias blancas; José Tomás lució un caldera y oro; y Rafael Cerro un blanco y plata.

Granada, jueves 19 de junio de 2014. Toros de Victoriano del Río (1º, 5º y 6º), Domingo Hernández (2º, devuelto, 3º y 4º) y Juan Pedro Domecq (2º bis), bien presentados y de juego desigual. Destacó el 3º. Finito de Córdoba, ligera división de opiniones tras aviso y silencio; José Tomás, oreja y dos orejas; y Rafael Cerro, oreja y oreja. Entrada: Lleno de “No hay billetes”. La terna fue obligada a saludar tras el paseíllo