Miguel Abellán fué el gran triunfador en Lima


por Alberto Lopera

Al cortar dos orejas – una en cada toro – y salir a hombros, Miguel Abellán se ha convertido en el primer gran triunfador de la Feria del Señor de los Milagros en Lima, que continuará el próximo sábado en la bicentenaria plaza de Acho.

Miguel Abellán abrió la puerta grande en la primera corrida de toros de la Feria del Señor de los Milagros. El madrileño demostró en Lima el gran momento en el que se encuentra en su carrera, la plenitud de un torero. Cortó una oreja del tercero, al que saludó con verónicas y chicuelinas y quitó después por el palo de Chicuelo. Fue un buen toro, al que lo toreó con temple, relajo y cadencia, matándolo de un espadazo. Otra más paseó del sexto, un toro noble al que le faltó repetir en la muleta de Abellán. A pesar de ello, el madrileño derrochó entrega en una labor fundamentada por el pitón derecho. Acabó acortando distancias antes de dejar una estocada entera. El puntillero levantó al toro, pero el público le pidió la oreja merecida que el usía concedió.

No logró lucir Antonio Ferrera con el segundo, un jabonero que manseó en varas y sacó casta y un punto de genio en la muleta. El extremeño, que invitó a banderillear a Padilla, se esforzó durante la lidia antes de matar de pinchazo y estocada caída, siendo silenciado. El quinto quedó inútil para la lidia tras estrellarse contra un burladero y su sustituto se lastimó una pata durante la lidia y nada pudo hacer ante él Ferrera, que abrevió y lo despachó con profesionalidad.

Juan José Padilla abrevió ante el primero, un toro gazapón y peligroso que apenas dio opciones la jerezano. Mató de estocada tendida y descabello. Se lució a la verónica de salida ante el cuarto. Con los palos devolvió la invitación de Ferrera en el segundo. Con la muleta hubo pasajes lucidos hasta que se apagó el toro. Escuchó algunas palmas al término de sus dos turnos.

Lima (Perú), 26 de octubre de 2014. Feria del Señor de los Milagros. Plaza de Acho. Toros de Juan Bernardo Caicedo, bien presentados y de juego desigual. Juan José Padilla, palmas en su lote; Antonio Ferrera, silencio en ambos; y Miguel Abellán, oreja y oreja. Al término del paseíllo se guardó un minuto de silencio por los toreros y taurinos fallecidos este año.