Tres colombianos que se fueron con ganas de más


por Carolina Baquero

La corrida de colombianos se mostraba en el cartel como un festejo especialmente interesante, ya que se encontraban en el ruedo tres torero jóvenes y que han demostrado los buenos momentos por los que han pasado; sin embargo fue otra historia la que se contó en Cali. Se descubrieron las falencias de los tres nacionales ante un encierro que exigió mayor experiencia.

Se corrieron seis toros de la ganadería de Paispamba, propiedad de Don Kike Alvaréz. La presentación del encierro fue desigual y el juego variado, en su mayoría con falta de profundidad en la embestida. Sobresalieron los lidiados en primer y sexto lugar.

El cundinamarqués Manuel Libardo movió sus manos con la suavidad que lo caracteriza para saludar al bello toro de Paispamba Por verónicas. La faena de muleta tuvo un muy buen inicio, se entendian toro y torero, Manuel abría el compás, llevaba al toro hasta el final de la cadera; sin embargo poco a poco el ritmo de la faena se vino a menos, al parecer sin razón porque el ejemplar fue bravo, encastado y noble, cualidades que unidas con la clase Manuel Libardo hacían excelente equipo pero quizás las condiciones del toro abrumaron al torero que perdió el norte de la lidia. Pinchazo, estocada tendida y trasera. Silencio para Libardo y arrastre lento para Solteron.

Con un ejemplar incierto, pronto y sin clase… Al salir y enfrentarse con la cabalgadura dio la impresión de ser un buen toro por su fuerza en la pelea, pero una vez estuvo en los capotes y la muleta, salió a relucir su verdadera personalidad; manso y rajado a tablas. Las primeras y únicas tandas que pudo ejecutar Manuel Libardo, fueron templadas, estéticas y además de conexión con la afición caleña; pero el toro se mermó tanto que terminó por hecharse en dos oportunidades en el burladero de matadores y llevó al fin toda esperanza de triunfo. Pinchazo y estocada. Palmas

Sin sabor fue la faena del segundo toro de la tarde, y fue precisamente culpa de la falta de bravura de Harapo, el cual desde sus inicios se mostró como manso y lo ratificó huyendo hacia las tablas. Rivera le tuvo desconfianza al toro desde la capa y aunque trató de usar la técnica adecuada no se logró acoplar, hecho que acrecentó el comportamiento defectuoso del astado; algunos pases por aquí y por allá, evitando que el toro se sembrara en tablas pero eso fue inevitable. Un final desagradable con la espada, varios pinchazos y finalmente murió al son del segundo aviso. Silencio y algunos pitos en el arrastre.

Ricardo Rivera dejó las posibilidades de cortar orejas a un ejemplar que tuvo calidad pero que no tenía motor, debía cuidar sus pocas fuerzas, pese a ello Rivera lo sometió en exceso… Si hubiese llevado con suavidad y a media altura la embestida del toro, no se habría quedado tan parado y casi hecho un marmolillo. La mayor conexión de la faena la logró ya con la espada en la mano, ejecutando unos pases por alto de mucha exposición al hilo de las tablas, pero todo se fue a menos con el estoque y el descabello.Silencio tras dos avisos.

José Fernando Alzate tampoco tuvo suerte con aquel castaño de nombre Festivo, también manso y a su vez con peligro; cada intento de continuidad en las tandas no tuvo éxito, no hubo un orden y como consecuencia nada de emoción en los tendidos de Cali. Malos momentos le hizo pasar a Alzate este toro que buscaba su cuerpo, y él que tampoco logró decifrar la lidia adecuada. Entró a matar José Fernando con decisión y dejó una muy buena estocada, a su salida perdió los pies y fue goleado fuertemente por el toro. Saludo desde el tercio.

Cerró la tarde Alzate con una faena de emoción, ligada y variada, probó los dos pitones en el centro del redondel . El toro tuvo raza y calidad, mermó su profundidad a medida que avanzaba la lidia, sin embargo su viaje de encastado fue aprovechado por el bogotano que sabemos si estuviese más plazeado habría podido llevar a un punto más alto su presentación, pero debemos destacar que fue lo mejor de la tarde porque con tan poco pitón en el año, las ganas y el pundonor torero, hicieron que tras una estocada defectuosa se hiciera petición de oreja. Oreja