Infortunada tarde de toros en Cañaveralejo


por Carolina Baquero

En el cumpleaños de la Plaza de Toros de Cali hubo un aforo de tres cuartos largos para acompañar a tres nacionalidades que se unían en un sólo ruedo, Colombia, España y Francia; desafortunadamente se cumplió el adagio de corrida de expectación, corrida de desilución. Sólo una oreja para El Fandi, después de una estocada defectuosa.

Se corrió un encierro de la ganadería de Las Ventas del Espíritu Santo, propiedad del maestro César Rincón, con buena presentación y juego desigual. En su mayoría acusaron falta de fuerza, acometibidad y raza; hubo nobleza en los ejemplares pero esa misma nobleza se convirtió en falta de conexión de los tendidos. Vuelta al ruedo al quinto de la tarde, que bien había podido ser sólo un arrastre lento.

El matador de toros colombiano, Paco Perlaza no tuvo la oportunidad de triunfar con el primero de su lote; el toro acusó desde el principio su falta de acometividad, fue una lástima porque se veía su clase y nobleza, pero sus condiciones físicas le impedían tomar con prontitud la muleta. El caleño se vio obligado a pasaportarlo sin facturar faena debido a que el ejemplar se dolía de sus remos delanteros, en especial del derecho. Estocada contraria y cuatro intentos de descabeyo. Silencio.

Sin quitarle la muleta de la cara Paco Perlaza logró arrancar los pocos pases que tenía Sembrador, que fue muy tardo, apagadito y flojo de sus extremidades. Fueron varias tandas con la derecha pero la falta de motor del toro, el público no logró conectar con el esfuerzo que hacia el vallecaucano, quien se malayaba mientras a su vez se confirmaba la noticia del año sabático que se tomará Perlaza a partir del final de su compromiso en la ciuda de Manizales. Estocada. Pitos para el toro y el torero, al parecer por haber permitido que el toro diera casi la totalidad de la vuelta al ruedo agonizando, en vez de haber sido descabeyado.

El mejor torero banderillero del mundo, David Fandila “El Fandi” estuvo variadísimo con el capote por lopecinas, chicuelinas, faroles y sumado a ello un buen tercio de banderillas que cerró galleando con un sombrero aguadeño. El granadino lidió a un castaño asti blanco que fue bravo, con clase y bondad, infortunadamente para el torero y la afición, el ejemplar tuvo muy poca fuerza y se vio vencido en varias ocasiones; pese a ello este experimentado matador supo entender la condición del toro y lo llevó a media altura para cuidarlo. Una faena de uno en uno que poco a poco se fue convirtiendo en una faena de exposición y de continuidad con redondos de calidad. Pinchazo, estocada traserita y un espectacular descabeyo. Vuelta al ruedo.

Una faena larga, con calidad y hecha en todo el centro del redondel, ante un toro bravo, atento, noble y encastado; se deleitó El Fandi con el de Las Ventas, estaba tan a gusto toreando que su faena dio para que en los altos de los tendidos sonaran tres pasodobles. Su actuación fue de valentía y técnica, pero falló El Fandi tratando de convencer a la afición que era un toro de indulto cuando fue un ejemplar que se picó en la querencia y que él en su válido interés de salvar la tarde tapó algunos defectos que se iban a ser más notorios si dejaba avanzar más la lidia. Un pinchazo, estocada caída que quitaba todo derecho a oreja pero que en una decisión de la Presidencia sí fue otorgado el apéndice para Fandila.

No fueron buenos momentos los que pasó Sebastián Castella con Mensajero, un ejemplar practicamente inválido y no porque tuviese alguna fractura sino por su casi nula fuerza, todo lo puso el francés que hizo labor de enfermero para intentar tapar las deficiencias del astado que fue pitado una vez salió hacia el destasadero. De forma suave y cadenciosa probó los dos pitones, finalmente lo pasaportó con un estoconazo tras pinchazo. Palmas a Castella.

Igual o menos que con su primero, pudo hacer Castella con el sexto de la tarde que fue manso y sin fondo. Algunos pases de calidad en los inicios de la faena pero la falta de raza del toro no dio para más, aunque el torero de Beziers puso el pecho para intentar conseguir un triunfo, fue imposible batallar con una embestida que siempre iba arriba, trompicando la muleta y ofreciendo peligro. Estocada trasera y caida. Silencio para Castella y pitos al toro.