Los tres a hombros y la afición de Cali con alegría


por Carolina Baquero

Con tres cuartos de entrada se llevó a cabo uno de los carteles más esperados de toda la temporada y tenía razón de serlo porque estaban tres figuras del toreo, Diego Ventura, Miguel Ángel Perera y Luis Bolívar; el primero y tercero anteriormente mencionados abrieron la puerta grande al cortar dos orejas cada un

Se lidió un encierro de Ernesto González de buena presentación y juego desigual. Un buen balance de cuatro toros con calidad, que dieron las posibilidades a los alternantes para triunfar. El lunar de la corrida fue el lidiado en quinto lugar por Miguel Ángel Perera, quien ante su mala suerte decidió regalar un séptimo toro; al término del cual se le dio un homenaje al ganadero, invitándolo a saludar desde el tercio.

El caballero en plaza Diego Ventura, abrió la tarde en Cañaveralejo con una lidia extraordinaria a un excelente ejemplar, bravo, encastado y con clase. El portugués templó, ligó y expuso de forma tan precisa que el peligro se confundía con la elegancia de su actuar.

Un sólo rejón de castigo puso en las carnes del primero, cuidando de forma inteligente sus fuerzas; el tercio de banderillas salió lucido aunque algunos palitroques un poco caídos pero de ejecución muy limpia. Las orejas y todo el esfuerzo se perdieron con el rejón de muerte, dos pinchazos, rejon completo y tres intentos de descabello. Saludo desde el tercio para Ventura y palmas al ejemplar.

Una faena de exposición y conexión, fue la que facturó Diego Ventura a un toro que se dolió incialmente al castigo Y se quedaba cortico por momentos, eso sí tenía motor y nobleza; fue el lisboeta quien lo hizo embestir, el que supo tapar algunos detalles que en manos de otra persona se hubiesen hecho notorios. Banderillas de buena ejecución, banderillas cortas a una y dos manos, una lidia de distancias cortas que remató con un rejón contrario. Dos orejas

La elegancia no se improvisa y eso lo demostró el español Miguel Ángel Perera, quien con ortodoxia y sapiencia entendió a la perfección a Músico de 492 kilos de peso; un toro noble, bravo y con tanta dulzura que esa virtud le robaba el picante al embestir. La faena estuvo marcado por el temple y la ligazón, fueron varios redondos con la derecha y series por los dos pitones, bajando muy bien la mano y enseñando a embestir a este de Ernesto González. Con el estoque falló al pinchar y luego dejar sólo medio estoque. Saludo desde el tercio. 

Perera tuvo que bailar con la más fea al encontrarse con un manso ejemplar, el cual se rajó desde el principio de la faena saliendose de la muleta y buscando el abrigo de las tablas; Perera insistía por cada pitón, se lo llevaba con pases de tironcillo hacia los medios del ruedo pero pese a ello Fumador no quiso atender a la muleta del triunfador de la pasada Feria de Cali. Pinchazo y estocada. Palmas a Perera y pitos para el toro en el arrastre.

En el séptimo, toro de regalo por parte de Perera, se pudo ver en mayor grado su poder y arte al torear. La faena fue completa, bien confeccionada y con una mezcla perfecta entre temple y emotividad. Se degustó toreando el español que no se quería ir sin triunfar en Cali. Pichazo y estocada. Dos orejas.

Luis Bolívar le cortó las dos primeras orejas de la tarde a un toro noble, enrazado, atento y con calidad, en algún momento quiso irse a tablas pero la habilidad y destreza de Bolívar lo evitó. Fue una faena de torero guerrero, técnico y alegre, cómo supo entender los tiempos y distancias adecuadas para darle aire al toro sin que se convirtieran en tiempos muertos; su mano izquierda lidió con maestría a ese pitón que fue el más potable. Mató recibiendo, una estocada un pelín delantera pero en todo lo alto. Dos orejas.

Con verónicas de hinojos y chicuelinas al paso saludó Bolívar a Ardido, un toro noble y dulce pero que se fue quedando a la mitad de los pases. A pesar de las dificultades por la falta de fiereza del ejemplar, Luis se degustó por momentos toreando con temple y arte, mientras el toro se iba a menos el torero se iba a más en sus ganas de triunfo y de honradez con el público de Cañaveralejo. Los naturales que vimos de manos de Bolívar se acompasaron con el pasodoble Feria de Manizales, que coreaban los asistentes. Pinchazo y estocada completa. Saludo desde el tercio.