La esperada alegría se convirtió en tristeza


por Carolina Baquero

Pensábamos que se cerraba la Feria de Cali con broche de oro pero no fue así, infortunadamente una corrida que pintaba como la más alegre de toda la temporada caleña, terminó siendo aburrida y deslucida.No hubo materia prima y como consecuencia los tres altenantes pasaron apuros.

Se lidiaron seis ejemplares del hierro de Juan Bernardo Caicedo, de buena presentación aunque no parejos entre sí. El juego del encierro se podría describir como complicado, embestidas incómodas y algunos rajados, debemos destacar que el encierro tuvo picante pero sin clase y los tres toreros expresaron sus quejas ante el comportamiento de los ejemplares.

Juan José Padilla se encontró con un toro aspero, brusco y pegado a tierra; todas esas dificultades que mostró el ejemplar desde el tercio de banderillas, que ejecutaron los tres matadores tras invitación del director de lidia… El toro cortaba y se mostraba muy pronto. La faena con la muleta fue molesta para el matador y los aficionados, apenas una tanda por el pitón derecho que tomó de buena manera; sin embargo no permitió la comodidad y menos el lucimiento necesario para torear con la muleta. Estocada completa y desprendida. Palmas.

El de Jerez de la Frontera sacó la raza que lo caracteriza para lidiar a un toro que fue manso, se mantuvo en el centro del ruedo y las lineas concentricas pero gracias a que cuando tuvo la intención de irse, Padilla le tapó la salida con su muleta. Una faena basada en su mayoría con pases por la derecha, incluso muchos en redondo a un toro que se quedaba corto y perdía el motor; lamentable que este toro que era bello de estampa fuese tan descastado. Valor y técnica que tras una estocada completa pero tendida y tres intentos de descabello, fueron premiados con una vuelta al ruedo.

No mucho se puede contar del segundo de la tarde, porque peor que su hermano, este toro fue manso come papel que huyo ante el acero de la pica, en banderillas cortó el viaje y a la muleta fue por arreones ofreciendo peligro. No hubo ni un solo pase, era literalmente imposible pararse ante un toro que buscaba herir y que rápidamente buscó la querencia. Dos estocadas cazadas. Silencio y pitos al toro.

No se entendieron toro y torero, fue un ir y venir de pases sin calidad tanto por falta de entendimiento del torero como por la mansedumbre del astado. Situación extraña por momentos porque cuando Sebastían quiso torear bien el toro no iba y cuando el toro quería pasar el torero se destemplaba. Vargas como el profesional que es porfi, pero las condiciones del toro imposibilitaron la ejecución de pases ligados. Estocada atravezada y estocada completa. Pitos y pitos.

Faena significativa la que ejecutó Antonio Ferrera, fue de uno en uno porque el toro no tenía raza y le costaba pasar por la muleta, pero ese uno en uno fue de tanta calidad, pases suaves, limpios y templados. El extremeño probó las dos astas tratando de someterlo, le daba los tiempos de respiro necesarios para no ahogarlo. Se desconfió Ferrera con la espada saliendose de la suerte, tres pinchazos y finalmente un bajonazo. Palmas.

Ante un jabonero sucio Antonio Ferrera logró conformar una faena ordenada aunque no lucida, porque Ruso pasaba con la cara arriba, trompicando la muleta del torero de las Islas Baleares. Unas series en redondo que Ferrera consiguió gracias a que nunca retiró la pañosa del ocico del astado, la faena no fue muy larga pero tuvo contenido. Falló con la espada y así se fue la feria.