Un Roca Rey de lujo en Manizales


por Carolina Baquero

Más de media plaza en Manizales para dar inicio a la Feria número 60 con una novillada de Rincón Santo y cuatro novilleros punteros. Quien más sobresalió fue el peruano Andrés Roca Rey que no cortó orejas por falta de suerte con el estoque.

Se lidiaron ocho novillos de Rincón Santo, bien presentados, con imponentes caras pero con un comportamiento muy desagradable; la novillada fue desrazada y con poco motor, no dieron buena pelea en los caballos y se rajaron pronto.

Borja Jimenez dio muestra de su gran habilidad y experiencia frente a un novillo toro reservón y que siempre buscó el cuerpo y no el engaño, pese a ello el español se le puso por delante con valor y técnica; se cruzó y le obligó a dar lo que no tenía. Falló con la espada y se fue con palmas.

En su segundo Borja Jiménez pechó con otro desrazado, pero aún con menos pases que el primero, intentó lidiarlo pero fue casi que imposible porque el toro no quería acudir y cuando acudía lo hacia con malas ideas. Otro sufrimiento con la espada y silencio tras aviso

El colombiano Santiago Sanchez Mejia se desconcertó ante las dificultades que le ofrecía el segundo de la tarde. El novillo fue manso y desclasado, sin embargo en la muleta de Santiago no hubo poder y le permitió al ejemplar que reafirmara sus complicaciones; faltó quietud y temple. Con el estoque y el descabeyo falló reiterativamente, hasta escuchar los tres avisos y dejar que el novillo se fuera vivo a los corrales.

Con el sexto Santiago tampoco pudo lucirse, estuvo mejor que en el primero y logró sacar algunos pases, pese a ello se le vió muy desangelado… Claro que quién no se desanimaba con el comportamiento de los toros. Silencio para Sanchéz Mejía tras una estocada defectuosa.

Sin ninguna oportunidad se fue Andrés Manrique en el primero de su lote, se excedieron en la pica y a la muleta llegó sin pases; totalmente parado y aculado a tablas. El novillero bogotano no pudo hacer más que darle algunos pases de tironcillo y entrar a matar, tercio en la cual no tuvo mucha suerte tampoco. Silencio.

Algo más se dejó el que toreó en segundo lugar Andrés Manrique, pero tampoco pasó de ser un destello de motor que le permitió dar unos pases. El toro al igual que todos se dejó vencer por su falta de raza y Manrique no tuvo más remedio que matarlo, de forma irregular pero matarlo al fin y al cabo.

El más lúcido de la tarde definitivamente fue el peruano Andrés Roca Rey, quien no se cansa de cosechar buenos frutos en Colombia. Con el primero que le correspondió estuvo muy sereno, haciendo embestir a un toro que no era bravo, pero dándole las distancias correctas y los tiempos necesarios, el peruano consiguió dar forma a su faena; una actuación de mucho mérito. Falló lamentablemente en el primer intento con la espada, pues lo caló y aunque luego mató bien eso le quitó las orejas. Vuelta al ruedo.

Roca Rey quiso conectar con el público desde su salida con el capote, dando unos lances muy variados que por las condiciones del novillo no se veían tan vistosas. Con la muleta fue arriesgado, no era un novillo para hacer faena pero Roca Rey se puso muy cerca de los pitones y le arrancó literalmente cada pase… La gente estaba muy conectada con el limeño, más cuando entró a matar y dejó una buena estocada, pero todo se acabó cuando el toro se tragó ese espadazo y ya el novillero no pudo matar al toro, incluso se vió golpeado en uno de sus gemelos. Tres avisos y el toro vivo a los corrales.