Festival de lujo en la Feria de Manizales


por Carolina Baquero

Con un bello y sentido desfile en homenaje a la Virgen de la Macarena, se dio inicio al tradicional festival en la Perla del Ruíz. Hoy sonaron dos veces el pasodoble Feria de Manizales, para El Juli y Alejandro Talavante, este último que indultó al bravo Cañonero.

Se lidió un encierro de novillos toros de la ganadería de Ernesto Gutierrez en su tipo de presentación y con juego desigual. Nobles, en su mayoría se dejaron, pero con finales en tablas. Buenos fueron los lidiados en 5 y 6 lugar, en especial el sexto que fue muy bravo, nunca se fue del centro del ruedo y al final a petición del público se le perdonó la muerte.

El cucuteño Sebastián Vargas salió con el empuje de su tierra nortesantandereana, a por todas con una larga cambiada y un quite por chicuelinas y faroles; buen tercio de banderillas ejecutado por él mismo. La faena fue en redondo, ligada y templada; le dio los tiempos perfectos para no ahogar al ejemplar que tuvo clase y nobleza, lastimosamente con poca raza y con el defecto de buscar tablas… Sebastián lo encontró en sus terrenos e hizo sonar la música mientras toreaba con gusto. Falló con la espada pinchando en hueso y luego con un estoque completo, un poquito desprendido.

Maestro es maestro de eso no hay duda, ni un error tuvo Julián López El Juli en su faena con el segundo de la noche. Encunado en los pitones, dejando apenas milimetros entre el toro y su cuerpo, toreó despacio… Más templado y limpio imposible, casi indescriptible la torería de Julián que probó los dos pitones de un astado que fue noble y se dejó; sin embargo el torero fue quien hizo ver mejor al toro de lo que era, evitó su deseo constante de rajarse. Estocada trasera. Dos orejas y palmas al toro.

Atrás no se quedó Manuel Jesús El Cid toreando con esa izquierda prodigiosa que le dio de regalo Dios, una faena para taurinos puros; sólo arte, ortodoxia y a la vez conexión. A medida que el toro se fue viniendo a menos, El Cid fue recortando la distancia entre los dos, nunca apartó la muleta de la cara del toro… Casi veinte minutos toreando con la mejor izquierda del mundo y por pinchar sin soltar una vez, tanto la presidencia como la afición le negaron una oreja más que merecida. Saludo desde el tercio.

Sebastián Castella cortó una oreja por el esfuerzo mas no por una buena faena, en general estuvo trompicada y ahogadita. El toro era muy pronto y embestía sin calidad, ese fue uno de los factores para no ver a Castella en su totalidad pero también el francés falló con las distancias y los tiempos, pese a ello la gente disfrutó y conectó más que por arte por arrimón.Estocada completa y oreja.

El quinto espada de la noche fue Andrés de los Ríos, oriundo de Manizales; estuvo entregado y decoroso en su presentación pero hubiese habido mayor conexión o éxito si se queda un poco más quieto y le da distancia correcta, porque dio la impresión de que el toro terminó ahogado. La faena se basó en la mano derecha, tuvo ligazón por momentos pero falló en limpieza, ante un toro encastado con genio y el único que hasta el momento no intentó rajarse. Dos pinchazos y estocada completa. Silencio y palmas al toro.

Alejandro Talavante conquistó Manizales tras una faena lenta, inspirada e inspiradora… Tuvo suerte con Cañonero que fue bravo y encastado, tanto que mereció el indulto. Talavante toreó espectacular para los ojos de cualquiera, los derechazos largos y abriendo el compás, quedandose quieto en cada pase, naturales limpios y trincherazos de pintura. Dos orejas simbólicas.

Pablo Hermoso de Mendoza remató la noche con una muy buena faena ante un toro que no desentonó, embistió aunque con poca clase, aguantó hasta el final aunque claramente mermado en los últimos minutos. Los caballos y el torero estuvieron valientes, decididos y toreando con un temple que deleitó a los amantes del rejoneo… las suertes de castigo y banderillas muy bien ejecutadas. Rejón trasero y completo. Oreja.