Su Majestad El Juli


por Carolina Baquero

Se llenaron hasta las banderas los tendidos de la Monumental Plaza de Toros de Manizales para ver un broche de oro a la Feria número sesenta, con la actuación de dos grandes del toreo, uno a caballo y otro a pie.

Se lidiaron siete toros de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, propiedad de Don Miguel Gutiérrez con la presentación de su tipo. El juego del encierro fue variado, podemos decir que se dejó pero que le faltó picante y eso hizo que fueran los toreros quienes tuvieran que conectar así los toros no trasmitieran. Destacó el lidiado en séptimo lugar, fue bravos y encastado; premiado con el indulto.

Pablo Hermoso de Mendoza saludó desde el tercio, tras haber logrado ejecutar una faena donde el puso más del 70% ante un toro de poco motor y que se fue quedando parado. Faena templada y hasta donde pudo lucida, aunque era un poco difícil por la falta de transmisión del ejemplar. Rejón trasero y desprendido.

En el tercero Pablo toreó con voluntad a un ejemplar pronto que se arrimaba mucho y tendía siempre a trompicar la faena. Hermoso templó al toro llevándolo al hilo de las tablas, le cambiaba los terrenos arriesgando su integridad y la de sus caballos , pero es tal su pericia que ha ce ver lo dificil como fácil. Fue completa su actuación, lastimosamente falló con el rejón de muerte. palmas

Se fue sin trofeos el caballero en plaza que vio como el acero le quitó descaradamente las posibilidades de triunfar en Manizales. Con el que cerraba su tarde, se le vio un poco más cómodo, incluso más feliz al poder ejecutar quites por cabriolas, danzas con el caballo y un toreo más limpio. Como si se tratara de una maldición, el rejón cayó tres veces en mal sitio y no pudo cortar trofeos.

El madrileño Julián López El Juli, no vio en su primer toro a un buen ejemplar y decidió no brindarlo; pero eso no significó que Juli no le encontrara la lidia adecuada, por el contrario hizo ver mejor al toro de lo que era… Lo toreó de largo, en redondo y con las dos manos; terminó por conseguir que el toro le fuera a donde él quisiera… Eso es haber nacido para ser torero. Pinchó en varias ocasiones. Saludo desde el tercio.

Las dos orejas de un toro tardo se llevó Julián López, merecidas y a ley, tras una faena de arrimón, se encunó en los pitones del toro para a esa distancia hacerlo embestir cuando se iba quedando más corto en la muleta; le aguantó sin mover un ápice de sus pies y con su voz lo fue guiando para que acudiera a sus llamados. Con las ganas de un novillero pero la maestría de una figura El Juli hizo vibrar a Manizales. Estocada completa y efectiva.

En el sexto de la tarde hubo un incidente que comprobó que el ruedo viene con una serie de inconvenientes y los toros se resbalan con facilidad, ese fue el caso de este ejemplar que se fracturó la mano izquierda… Julián decidió no torearlo y solicitar un toro de regalo, pero ese no es el gran dilema, sino que el toro lo entraron vivo cuando ya habían pasado los dos primeros tercios, es decir no fue un cambio de toro porque por reglamento en el tercio de muerte no se puede hacer un cambio; sin embargo la presidencia consintió que el torero español no matara al toro en el ruedo… El toro al haberse malogrado en el ruedo después de picarse y banderillearse debía morir en el ruedo, allí se cometió una infracción contra la ley taurina.

Con el séptimo Julián López El Juli se degustó toreando como sólo creo lo puede hacer él, es increíble cómo bajó la mano, peinó la arena de Manizales y apesar que la muleta estaba casi tendida por completo en el piso, seguía estando planchada la pañosa. No sabría decir ni cuantas tandas ejecutó con las dos manos, porque se hicieron incontables; Julián engrandeció las cualidades del toro que casi al final quería buscar tablas, pero el madrileño no lo permitió y esto hizo que los aficionados le pidieran el indulto para Flamenco. Toro indultado y dos orejas simbólicas.