Sebastián Ritter, muy grande…!


por Carolina Baquero
FOTO DE GUILLERMO TORRES ” Guille”
El Centro de Eventos Marruecos abrió sus puertas para celebrar unas de las corridas más anunciadas de la temporada colombiana. Un balance muy positivo para la afición al ver dos de los alternantes, salir por la puerta grande.
Se lidiaron seis ejemplares de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, propiedad de Don Miguel Gutiérrez, de buena presentación y algo muy curioso en este hierro, con pintas muy variadas. El juego no fue muy bueno, se puede destacar su bondad pero en términos generales al encierro le faltó motor y en algunos también escaseó la casta y la bravura.
La tarde la abrió el matador de toros bogotano, Juan Solanilla, quien brindó su primer ejemplar a los aficionados que llenaron la plaza de Puentepiedra. Infortunadamente el toro fue escaso de fuerzas y de casta, poco a poco se quedó sin motor y no terminaba de pasar por la muleta, era un pelín mejor por el pitón derecho; por allí Juan lo explotó con una faena de uno en uno, de sometimiento a este de Gutiérrez que llevaba de forma violenta la cabeza arriba. No tuvo suerte a la hora de entrar a matar, pinchando en tres ocasiones y luego con tres cuartos de espada delantera y desprendida. Palmas.
Variado aunque apurado se le vio a Solanilla con los quites ejecutados con la capa, se notaron las ganas a pesar de la falta de limpieza. Con la muleta estuvo mucho mejor el bogotano, templado, sereno y con mucha clase, a pesar que le tocó bregar bastante con el del hierro manizaleño, un toro que se rajó a tablas y lo obligó a torearlo entre la segunda linea concentríca y las tablas; en principio pudo haber algo de ligazón pero le costaba tanto pasar al astado que se convirtió en una faena de uno en uno y en línea recta. Juan le buscó repetidamente, se puso de rodillas pero sin embargo el toro terminó apagado… Eso sí el público no terminó igual de apagado, gracias al pundonor y voluntad de Solanilla. Pinchazo y estocada delantera y caída; y varios intentos fallidos de descabello. Algunos pitos tras dos avisos.
Bonitas verónicas de recibo por parte del diestro antioqueño, Sebastián Ritter, quien causó grata impresión por su dominio y arte con el capote; remató su saludo con chicuelinas y tafayeras de gran factura. Toreo valiente y con clase fue lo que brindó Ritter ante un astado con casta, algo mermado de fuerzas pero que atendió a los llamados del paisa, que haciendo uso de su discernimiento redujo las distancias y se pasó los pitones a sólo milímetros de su taleguilla, probó los dos pitones y con varios redondos invertidos, logró que los gritos de “torero, torero” se escucharan; estamos definitivamente ante uno de los toreros más importantes de la actualidad colombiana. Estocada completa, ligeramente desprendida; pero efectiva. Dos orejas.

La faena de muleta del quinto de la tarde inició tras el brindis de Ritter al rejoneador y dueño del Centro de Espectáculos Marruecos, Luis Miguel Londoño. El astado era un jabonero sucio, una capa escasa y extraña dentro de la ganadería de Don Miguel; el toro tuvo raza pero lo costaba moverse, influía la poca fuerza y a la vez que la arena de la plaza se veía pesada para el andar de toros y toreros.
Ritter no la tuvo fácil con ese jabonero, que embestía con más clase y prontitud por el izquierdo pero que sin embargo pasaba por la muleta con dificultades, se fue quedando corto además de ir a media altura en la muleta del antioqueño; quien se esforzó como el buen lidiador que es… El público premió su valor y sus ganas con música. No se pudo lucir como lo hubiese querido pero dejó un buen sabor. 3/4 de estocada en buen sitio.Ovación.
Pablo Hermoso de Mendoza toreó con habilidad y alegría a un toro atento, que acudió a la cabalgadura y que su único defecto fue embestir con poquita clase. El caballero en plaza se pasó muy cerquita de los pitones, entablerandoce con sus jacas toreras; hasta donde le fue posible por lo pronto del toro, fue templado y ejecutó bien las suertes de castigo y banderillas… Realmente más que limpia fue una faena de conexión, que hizo emocionar a los asistentes. Rejón desprendido y tres descabellos. Oreja.
Con el sexto y último de la tarde, Pablo hizo una gran labor de lidiador debido a la condición de manso de este ejemplar. Toda la faena tuvo que darse casi por completo en las tablas porque el toro no quiso salir de su querencia, se quedó como un marmolillo; pero a falta de casta del toro, el torero puso el doble de esfuerzo y practicamente sin ayuda de sus subalternos acomodó el toro para poder ejecutar el tercio de banderillas y el de muerte, hubo emoción en algunos sectores de los tendidos al ver la actuación del rejoneador. Los aficionados pedían séptimo al ver que este sexto no se dejó lidiar por su inmovilidad. Rejón trasero. Oreja
FOTO DE FARLEY BETANCUR