Triunfó Juan de Castilla profeta en su tierra


por Alberto Lopera

Apenas un tercio del aforo en la novillada inicial de la Feria Macarena que celebra los 70 años de la plaza que lleva su nombre.

Un encierro de El Paraíso, ganadería del ex matador español Jerónimo Pimentel, con excelente presencia y variado juego. Uno sensacional, corrido en cuarto lugar, infortunadamente desaprovechado por el diestro de turno, toro de gran calidad y nobleza.

Como gran triunfador se consagró Juan de Castilla ante sus paisanos. Una maduración de tres años por diversas plazas españolas le han convertido en la más firme promesa del toreo colombiano. Su faena fue completa, derrochó técnica y magníficas maneras de hacer el toreo serio, por bajo, templando las embestidas al torear en redondo con la mano izquierda, y también naturales con la diestra recibiendo como premio las ovaciones al compás del pasodoble. Entró con ganas a la hora de la verdad sepultando el estoque en forma efectiva, asunto que le permitió pasear las dos orejas.

Dos vueltas al ruedo, que han podido ser con las orejas de sus toros en la mano dio el peruano Andrés Roca Rey ante las aclamaciones de los aficionados que supieron premiar la entrega y el valor heroico de este torero que va rumbo a figura con pasos agigantados. Lástima la dureza en doblar de sus dos toros, teniendo adentro estocadas completas. Así es esto, el “maldito” descabello se las quitó, pero no el cariño y respeto que la afición de Medellín le ha sabido brindar.

Abrió plaza Santiago Sánchez Mejía con un toro escaso de fuerza desde el primer momento. Afortunadamente lo entendió y le endilgó una faena de unipases a media altura que evitó su caída. Mató pronto y dio la vuelta al ruedo recibiendo cariñosas ovaciones. No se entendió con su segundo – el mejor del encierro – a pesar de algunas series con la mano derecha en redondo que ni el mismo comprendió el por qué “no calentaron los tendidos”. Se le fue un gran toro con las orejas, de esos que encumbran a los toreros.

RESUMEN – Plaza La Macarena, un tercio del aforo. Novillos de El Paraíso bien presentados de juego desigual. Santiago Sánchez Mejía, vuelta y silencio, aviso. Andrés Roca Rey, vuelta con aviso y vuelta con petición. Juan de Castilla, dos orejas y palmas.