Dos puertas grandes a ley


por Carolina Baquero
Una de las corridas más llamativas de la temporada colombiana, registró un casi lleno en los tendidos de La Macarena y afortunadamente para todos, vimos salir a El Juli y a Luis Bolívar a hombros por la puerta grande.
Se lidiaron seis toros de Ernesto Gutiérrez con buena presentación y un juego desigual. En términos generales fue un encierro noble pero escaso de casta, excepto el lidiado en tercer lugar que fue premiado con la vuelta al ruedo.
El caballero en plaza Pablo Hermoso de Mendoza abrió el cartel con una corta faena ante Mompa. Sin mucho que decir de la actuación que se resumió en buenas banderillas pero sin lidia, sin temple ni limpieza; los caballos toreros atropellados por el astado, que fue bueno, encastado y noble… Pero Pablo le dio la peor despedida a un toro que merecía morir con clase, por lo contrario lo mató con un rejón contrario, caído casi en el abdomen del toro y luego con un pinchazo hondo. Palmas injustificadas y palmas al toro en el arrastre.
Con el cuarto de la tarde Pablo estuvo mejor, toreó más… Algo apresurado pero por lo menos en este se le vió con mayor disposición de lidia. La suerte de banderillas tuvo lucimiento a los ojos de los aficionados pero la colocación de varias estuvo errónea y como ya es costumbre varios atropellos hacia los caballos por no saber medir las distancias correctas para un toro que le costaba desplazarse y que cuando embestía los hacía por arreones. El primer rejón de muerte fue trasero, caído y contrario; pinchazo hondo, luego un tercer rejón en posición similar al primero. Saludo desde el tercio sin razón tras un descabello y palmas al toro.
El maestro de la honestidad, Julián López ” El Juli” hizo lo que pudo con el primero de su lote que cantó la gallina muy pronto, yendose a tablas y con rendimiento bajo. El madrileño lo sacó a los medios y le lidió a media altura con muleta de autoridad; así fue que logró ahormar un poco la embestida del toro y confeccionar una faena que aunque corta fue de calidad y técnica. Pinchazo, estocada completa y descabello perfecto. Silencio.
El Juli... Perdón el maestro Julián López ” El Juli” hizo que un toro sin motor, sin recorrido y sin posibilidades, pasara una y otra vez por esa pañosa tan planchada y que llevaba perfectamente la palabra temple. Toreó en redondo, con una serenidad de una figura que se mezclaba con las ganas de un novillero, el toro tardeó pero el español no… Todo lo hizo López, al encontrar la altura y distancia correcta para este astado. Estocada trasera y completa. Dos orejas.

Música en los altos de los tendidos sonó para el orgullo caleño y colombiano, Luis Bolívar... Feria de Manizales para engalanar la faena de un Bolívar que se hizo más grande mientras avanzaba el tiempo, se entendió a la perfección con el bravo toro que parecía que pasaba con mayor alegría al oir el pasodoble de su tierra. En su mayoría de la faena estuvo fundamentada en la mano derecha , con la que toreó en redondo, largo y hasta el final de la cadera; supo Luis dar fin en el momento correcto a la faena para dejarla en un punto alto. Mató con un estocadon hasta la empuñadura. Dos orejas y vuelta al ruedo al toro.
Luis Bolívar se tomó con más calma esta faena, daba la impresión que la disfrutaba más, precisamente porque pudo sembrar los pies en la arena y ejecutar varias tandas con la derecha sin necesidad de mover sus extremidades inferiores. Mató perfecto recibiendo, sin embargo el toro la aguantó y Luis tuvo que descabellar. Oreja.