PERERA paseó la única oreja de la corrida


por Alberto Lopera

Después de 34 años de lidiar sus toros en plazas colombianas, el hierro de La Carolina ha lidiado su última corrida en la Feria de La Macarena. Sus propietarios en cabeza de Santiago Uribe Vélez que ayer recibió el brindis de los toreros han determinado por respetables motivos acabar con esta ganadería que muchas tardes se cubrió de gloria en nuestros ruedos.

Y justamente para este adiós definitivo presentó ocho toros de impecable trapío pero de juego irregular, con el común denominador de irse a menos al final de las faenas.

La única oreja del festejo fue a las manos de Miguel Ángel Perera en el cuarto al que le bordó el toreo bueno en series por ambos pitones en redondo, muletazos largos con el temple de los elegidos finalizando de espadazo efectivo. Hubiese paseado las dos orejas de no haber pinchado inicialmente por lo que solo un apéndice acompañó en la triunfal vuelta al redondel. En el último bordó el toreo de capa con sinigual cadencia en verónicas preciosamente lentas. Lamentablemente se vino a menos el “carolino” y con media efectiva terminó la corrida.

Alejandro Talavante con permiso de la autoridad lidió el primero y quinto toros pues debía hacer conexión aérea hacia México en las primera horas de la noche. Dejó la impronta de calidad en sus dos faenas, especialmente en su primero al que el puntillero paró en tres ocasiones y le privó de pasear las orejas. En su segundo nos mostró toda la profundidad del toreo al natural en varias series con la zurda que emocionaron los tendidos. Una estocada muy tendida y los fallos con el descabello le hicieron escuchar los tres avisos.

El colombiano Sebastián Vargas ha demostrado de nuevo su primacía en la torería criolla. Qué fácil anda ante los toros complicados y escasos de raza como lo fueron sus dos oponentes a los que colocó seis inmensos pares de banderillas. En ambas faenas mostró oficio y entrega recibiendo el beneplácito de la afición, además remató pronto con los aceros.

Auténtico ídolo de Medellín es Sebastián Castella, que volvió a entregarse sin límite en sus dos toros a los que toreó preciosamente con el capote, para endilgar luego faenas llenas de valor metido dentro de los pitones, exponiendo muchísimo. El Presidente le negó la oreja que pidió la plaza entera, obligándole a dar dos vueltas al ruedo con devolución de prendas dejando su nombre muy en el corazón de las gentes.

RESUMEN – Feria de La Macarena, tres cuartos del aforo. Ocho toros de La Carolina que lidió su último encierro. Sebastián Vargas, palmas y palmas. Sebastián Castella, ovación y vuelta al ruedo tras petición. Miguel Ángel Perera, oreja y palmas. Alejandro Talavante, ovación con aviso y tres avisos.