Espartaco, listo para su despedida en Sevilla.


por Alberto Lopera

Espartaco se encuentra ya listo para su despedida definitiva de los ruedos, vestido de luces, el próximo domingo de Resurrección en la plaza de Sevilla. volverá a pisar de luces el albero de La Maestranza. El 29 de septiembre de 2001 la corrida no salió como la ocasión pedía y la historia pareció quedar inconclusa: ‘En mi despedida en 2001 no es que me planteara si volvería a Sevilla o no. Lo que sí pensaba era que no me iba a retirar de modo definitivo. Quería torear alguna corrida, algún festival… sentirme torero, no desconectar‘. El domingo todo será distinto:

Ahora con 52 años sí puedo decir que me retiro de luces. No torearé más corridas. Festivales benéficos sí quiero seguir toreando. Uno debe irse cuando lo siente. No soy partidario de irse en el mejor momento porque entonces no tiene sentido haber luchado tanto para lograrlo. Me voy cuando me cuesta ponerme; yo ya no estoy para esto. Le toca a los toreros actuales‘.

Y por qué aceptar el reto de Sevilla? ‘Porque me pidieron el favor y la verdad es que todo encajaba: La Maestranza, la alternativa a un torero que quiero como Borja Jiménez, la fecha, la situación actual que vive esta ciudad… Y con todo, me costó mucho decir que sí. ¿Qué necesidad tengo yo de meterme en esto? Yo ya cumplí mis ilusiones. Además, no he podido prepararme como hubiera querido. Mi reaparición es una cuestión más personal que profesional‘.

El maestro de Espartinas quiere quitarse un punto de presión: ‘No siento el peso de mi nombre en el abono porque creo que el público sabe que no voy buscando competencia, no voy buscando ese triunfo absoluto. Eso le corresponde a los toreros de ahora‘. Explica que ni se planteó una segunda tarde en feria: ‘Ciertamente, desde el principio no pensé en ir dos tardes. Ni creo que tuviera fuerzas ni creo que pudiera conseguir más. Mi sueño era este‘.

Han pasado muchos años. El físico ya no es el mismo. No es lo único que cambia; los nervios tampoco son ya los mismos: ‘Son diferentes y mayores que los que sentía en ‘mi’ época. Piense que me verá gente nueva, que no tengo opción a réplica en una segunda tarde. Después de tanto tiempo, la espera se lleva peor. He ganado en madurez, sí, pero he perdido en otras cosas. Antes confiaba en mis capacidades, sabía que yo podía y era más o menos factible un triunfo. Ahora dudo. No es por el toro, es por Sevilla. Pesa mucho. Yo daré mi 100%, pero cuál sera… Esto es una locura‘. Esa palabra, en el toreo, suele ir acompañada: ‘Una bendita locura, vaya que sí‘.

Nunca he estado fuera del toro‘. Eso fue lo que se prometió desde aquel último San Miguel y, fiel a sí mismo, lo cumplió. Por el camino de 15 años, diseminadas, varias tardes bonitas, de luces o de corto. Sin irse de lo que es su vida. Por ello sabe perfectamente cómo han evolucionado el toro, el torero y la propia Fiesta desde el principio de su carrera: ‘Cambios ha habido, está claro, pero los grandes cambios han sido los toreros. Todos en general y las figuras en particular hacen ahora unas cosas increíbles al toro. Porque el toro habrá cambiado estos años, pero no nos equivoquemos. Lo que hacen las figuras hoy se lo hubieran hecho igual al toro de los 80, 70… Han alcanzado la perfección. Y el público ve esa perfección como algo normal. Eso es peligroso‘.