Solo una ovación para Sebastián Castella


por Alberto Lopera

castella_svqApenas una ovación para Sebastián Castella ha sido el balance de la corrida de hoy en Sevilla. El episodio de mayor emotividad de la tarde lo protagonizó José Garrido ante el sexto, cuya muerte brindó a Fernando Domecq. Fue éste un ejemplar de Juan Pedro Domecq de carácter muy exigente, con mucha transmisión pero duro. El animal, con mucho carbón, resultó pegajoso y se revolvía con tremenda presteza. Fue muy complicado estar delante, sobre todo tratándose de un diestro recién alternativado. El extremeño, sin embargo, lo puso todo de su parte, estuvo muy valiente y mató de una estocada. Era merecida la oreja por su decidida entrega, pero el palcó se la denegó. Dio una vuelta al ruedo.

El primero tardó un siglo en salir. Muy parado, no dio prácticamente ninguna arrancada. No perdió en ningún momento las manos el toro pero tampoco se desplazó ni un metro. Ante ello, la presidenta aguantó al toro, sin embargo se hizo tan grande la bronca en el segundo tercio que no tuvo más remedio que asomar el pañuelo verde. En su lugar salió un sobrero de Juan Pedro Domecq, de nombre Fariseo, que no sirvió tampoco. Protestón, a la defensiva, se vencía por el pitón izquierdo y le costó un mundo empujar hacia adelante. Deslucido y descompuesto, el juampedro no ayudó al toricantano, que lo mató con contundencia.

El otro capítulo de interés del espectáculo -que duró tres horas- fue la labor de Sebastián Castella al tercero. Faena madura, honrada y muy verdadera. Hacía tiempo que no se veía tan centrado al francés en esta plaza. El de Parladé fue un toro bueno, noble, al que le faltó empujar un poco más para ser notable. Todo se desarrolló en los medios, con quietud y seguridad por parte del torero, que anduvo con claridad de ideas, sin dejarse tocar las telas. Hombría del de Beziers y valor seco y muy consciente, dejándose llegar los pitones a la barriga. Manejó mal la espada y perdió el posible premio. Saludó una ovación tras sonar un aviso.

Ni siquiera la maestría de Enrique Ponce pudo hacer el milagro. El cuarto fue devuelto a los corrales por flojo y sustituido por un sobrero de El Pilar que perdió mucho las manos y embistió a media altura, sin chispa y sin decir nada. Con él plasmó Ponce bonitos pasajes merced a su maestría y capacidad. Persistió hasta lograr sacar junto a las tablas lo poquísimo que tenía el animal. Sonó un aviso antes de entrar a matar, acabando con el morlaco de estocada casi entera.

Sevilla, miércoles 22 de abril de 2015. Toros de Parladé, Juan Pedro Domecq (1º bis y 6º) y El Pilar (4º bis). El 1º, de Parladé, fue devuelto por manso; y el 4º por flojo. Correctos de presentación y de poco juego salvo el 6º, con movilidad y transmisión pero complicado. Enrique Ponce, silencio y palmas tras aviso; Sebastián Castella, ovación con saludos tras aviso y silencio; José Garrido, que toma la alternativa, ovación con saludos y vuelta al ruedo tras petición. Entrada: Casi lleno. José Garrido se doctoró con Fariseo, número 122, negro, de 505 kilos, nacido en 11/2009, de Juan Pedro Domecq