A Joselito Adame “le robaron” la Puerta Grande


por Alberto Lopera

AdameInexplicablemente el Presidente solo sacó un pañuelo para premiar una de las mejores faenas de esta feria isidril, cuando lo justo -reclamado por 18.000 aficionados- hubiesen sido las dos orejas, al mexicano Joselito Adame que se jugó entero el pellejo en la primera plaza del mundo.

Joselito Adame cortó la única oreja de la tarde tras lidiar al sexto en Madrid. Fue éste un toro bueno, encastado, con fondo y mucha clase, el de mejor condición por los dos pitones con diferencia de toda la corrida. Ante él realizó el azteca una faena muy compacta en todos los tercios. Inició a portagayola, lanceó con vistosidad a la verónica, quitó por lopecinas y prologó con firmes estatuarios una faena de muleta en la que hubo buen trazo y templanza sobre el pitón derecho y dos tandas francamente buenas de naturales. Estuvo Adame a la altura del toro, al que dominó por completo y mató, para sorpresa de muchos, de una fenomenal estocada recibiendo. La oreja fue incontestable, de ley. Antes, el infortunio se cruzó con él a mitad de faena del tercero. El toro, con nobleza y buena condición, se inutilizó tras las primeras series al lastimarse la mano izquierda, dejando al mexicano sin opciones de triunfo.

Juan Bautista fue silenciado a la muerte de su primero, un toro de El Montecillo deslucido, noble pero sin clase y falto de recorrido ante el que diestro galo anduvo correcto en una labor carente de brillo. El cuarto fue un toro manejable, noble, de buena condición, pero algo falto de raza. El francés anduvo muy templado sobre ambos pitones, lanceando bien a la verónica por delante y ejecutando después una faena con oficio, soltura, limpieza y corrección, pero sin transmitir al público. Faltó alma. Mató con diligencia y fue silenciado.

Alberto Aguilar sorteó en su primer turno un toro con movilidad y de buena condición, especialmente por el pitón derecho. Y por ahí surgieron los momentos de mayor interés de la faena del madrileño. Más corto se quedó por el izquierdo, por donde la faena bajó el nivel. No fue una labor brillante pero sí dispuesta y esforzada. Mató de estocada defectuosa. El quinto fue un astado manejable y noble pero bajo de raza. Tuvo buena condición y se dejó, pero sin transmitir por su falta de casta. Hubo decisión en la labor de Aguilar, que incluso dejó algún momento estimable por el pitón derecho, pero al final todo quedó reducido a una faena plena de tesón pero sin romper. Manejó la espada con facilidad y fue silenciado.

Madrid
, domingo 17 de mayo de 2015. Toros de El Montecillo, manejables pero bajos de raza en general. Destacó el sexto, que fue un gran toro. Juan Bautista, silencio y silencio; Alberto Aguilar, silencio tras aviso y silencio; Joselito Adame, silencio y oreja. Entrada: Tres cuartos de plaza.