Brava y encastada corrida de Juan Pedro Domecq


por Alberto Lopera

MAD_0826Una muy seria y brava corrida de Juan Pedro Domecq sirvió para valorar las condiciones y facultades de tres toreros con diferentes cualidades artísticas: Finito de Córdoba, serio y reposado; Alejandro Talavante, valiente y temerario; y Daniel Luque entregado al máximo cortó la única oreja y a punto estuvo de abrir la Puerta Grande.

Abrió plaza un toro noble pero blando. Finito de Córdoba acertó con un inicio de faena toreando con suavidad y pulso. La faena, que no se pudo conjuntar por la poca fuerza del animal, tuvo destellos carísimos, de mucha clase. Hubo decisión, criterio y torería. Las trincherillas finales, un lujo. Fue una faena imperfecta pero de enorme sabor. Deslucido, sin fondo y de poca clase fue el cuarto. Finito anduvo paciente, manejando al toro con suma delicadeza y dejando muletazos sueltos de bella factura. Mató de estocada tras pinchazo y descabello y fue silenciado.

Exigente y con emoción fue el quinto. No se entregó nunca y eso le dio a la faena mucha intensidad. Labor frenética de Talavante,  porque estuvo guiada por la pasión y por la improvisación. La inició de forma volcánica de rodillas con una arrucina que puso a la plaza en pie. La labor del extremeño tuvo ausencia de mando pero sí tuvo de mucha emoción y un constante juego de cercanías, exposición y riesgo. Nunca se supo qué iba a suceder en el siguiente muletazo. Muy valiente. Faena made in Talavante. Puso a Las Ventas en ebullición por momentos. Perdió la puerta grande tras fallar con la espada. La vuelta al ruedo, clamorosa.

Daniel Luque sorteó en su primer turno un toro bravo, con clase y nobleza en la muleta. Importante el juampedro, ovacionado en el arrastre. La faena de Luque, extraordinaria, sólo tuvo la sombra de una estocada defectuosa que asomó y que le hizo perder un triunfo mayor. En los estatuarios de apertura, el sevillano sufrió un tremendo volteretón. Feísima la caída y un milagro que no resultara herido. Se repuso el de Gerena y a partir de ahí su labor tuvo intensidad, ligazón y reunión. Encajado sobre los dos piotones, hubo toreo despacioso sobre la diestr. Todo aderezado de trincherillas, pases del desdén y sus clásicas luquecinas. La suete suprema, ya contada, dejó todo en una oreja.

Madrid, viernes 29 de mayo de 2015. Toros de Juan Pedro Domecq y Parladé (6º bis). Bien presentados y de buen juego a excepción del cuarto. Importantes segundo, encastado; tercero, con clase y transmisión; y quinto, temperamental y encastado. Noble pero blando el primero y con movilidad el sexto bis. Finito de Córdoba, ovación con saludos tras aviso y silencio; Alejandro Talavante, palmas y vuelta al ruedo tras aviso; Daniel Luque, oreja tras aviso. Entrada: No hay billetes.