Rafaelillo con lágrimas y un bravo Miura cerró San Isidro


por Alberto Lopera

Las lágrimas en los ojos del torero Rafaelillo continuamente caían sobre su rostro mientras daba la triunfal vuelta al ruedo de Las Ventas recibiendo la mayor ovación de la feria de San Isidro que ayer terminó. Las palmas de 23.000 aficionados no cesaron de acompañar el jubilo y a la vez tristeza de un torero que se jugó la vida frente a un bravo Miura al que le instrumentó los pases naturales más lentos del serial, y del que perdió las orejas por el fallo dos veces con el acero. Pero que mas da. Una ovación tan espontánea y sincera vale más que las orejas en las manos.

Rafaelillo protagonizó ante el cuarto una gran faena. El de Miura fue un toro bueno, que sacó fondo y fue a más durante la lidia. Tuvo un buen pitón izquierdo, por donde descolgó dentro de la exigencia habitual de la casa Miura. El murciano anduvo muy dispuesto y entregado desde el principio. Saludó al toro con una larga cambiada y arrancó la faena de muleta también de hinojos. La labor fue creciendo, al igual que el toro, en intensidad; y tuvo momentos de mucha ligazón y ritmo por los dos pitones, especialmente por el izquierdo, por donde toreó con reunión, mano baja y corriendo bien la mano. Intercaló series de planta erguida y abandonada con otras de compás abierto, rota la figura, y otras citando a pies juntos. Todo muy emotivo, llegando con mucha fuerza al público. Sin duda, una de las faenas de la feria. Dos pinchazos en la suerte contraria y una estocada en la suerte natural redujeron el premio a una clamorosa vuelta al ruedo que Rafaelillo dio entre un mar de lágrimas.


Javier Castaño
con el segundo fue un toro complicado, sobre todo en el último tercio. Midió y llevó siempre la cara alta en su embestida, poniéndola entre las manos antes de arrancarse. Parecía que por el lado derecho tomaba la muleta algo mejor, pero acabó defendiéndose. Lo mejor de su lidia llegó con Ángel Otero y Fernando Sánchez en el tercio de banderillas pues luego, en la muleta del salmantino, la faena fue imposible. Puso tesón por los dos pitones, matando de pinchazo, estocada y descabello.

El quinto fue un toro deslucido y complicado que hirió al banderillero Marco Galán a la salida de un par de banderillas. Aparatosa la cogida. La faena del salmantino, tesonera, no tuvo ninguna brillantez.

Cerró plaza un astado manejable, exigente porque no descolgó nunca y mejor por el pitón derecho que por el izquierdo, por donde se descompuso más. La faena de Serafín Marín tuvo altibajos pero buenas pretensiones. Fluyó mejor el toreo por el pitón derecho, por donde hubo más temple y acople. El toro terminó rajado y Serafín se limitó a cumplir con él y matarlo de dos pinchazos y una estocada.

Madrid, domingo 7 de junio de 2015. Toros de Miura. Bien presentados, entipados. Bueno el 4º, con fondo y un notable pitón izquierdo. Manejable el 6º. Complicados 2º y 5º. Deslucidos el 1º, sin ninguna fuerza, y el 3º, también blando. Rafaelillo, silencio y vuelta al ruedo; Javier Castaño, silencio tras aviso y silencio; Serafín Marín, silencio en su lote. Entrada: Lleno. Ángel Otero y Fernando Sánchez saludaron tras banderillear al segundo.