Oreja a Manzanares en Bilbao, discutida.


por Alberto Lopera

manza_orejaUna vez más se ha cumplido aquello de “corrida de expectación….corrida de frustración”. La culpa – sin duda alguna – la flojedad de los toros de Juan Pedro, con muchos kilos y muy poca raza.

Abrió plaza un toro noble y blando y ante él, Enrique Ponce cuajó una faena paciente, técnica y en la que a base de pulso fue metiendo al toro en la muleta hasta sacar dos tandas sobre la diestra que nadie pensaba. Un final de faena muy bello, dentro de un conjunto en el que estuvo infinitamente por encima de su oponente. El único borrón, el mal uso de la espada. Su segundo fue muy protestado por su falta de fuerzas. No lo devolvieron a los corrales, lo que aumentó las protestas del respetable. Inédito quedó el valenciano que pronto se fue a por la espada. Imposible.

El segundo fue un toro deslucido y aplomado con el que Morante anduvo breve y sin confianzas dentro de una labor mal rematada con los aceros. El quinto, un toro alto y destartalado, resultó un animal deslucido, sin celo, ni raza ni recorrido. El diestro sevillano abrevió en una labor de nuevo mal rematada con la espada.

José María Manzanares sorteó por delante un toro deslucido, parado y sin empuje. El diestro alicantino puso empeño en una labor sin brillantez ni relieve. Cerró plaza un toro noble, con prontitud y movilidad pese a que no se rebosó en su embestida aunque tuvo buen condición. Manzanares, con muy buena actitud desde el principio, le cuajó una faena ligada, que tuvo momentos realmente bellos y creativos por el pitón derecho. Hubo ligazón, belleza y continuidad. Un final de faena subió más la intensidad con una tanda sobre la diestra seguida de un cambio de mano extraordinario. El alicantino revistió toda su labor de mucha torería, estética y aroma, rematando su actuación de una buena estocada. Faena serena, valorada por el respetable con una oreja.

Bilbao, miércoles 26 de agosto de 2015. Toros de Juan Pedro Domecq. Bien presentados, de variadas hechuras, nobles pero descastados y de escasa fortaleza. Sacó fondo el endeble primero y resultó bueno el sexto. Enrique Ponce, ovación con saludos tras aviso y silencio; Morante de la Puebla, pitos y pitos; José María Manzanares, silencio y oreja. Entrada: Casi lleno.