Corrida sosa y aburrida en Bilbao


por Alberto Lopera

fandinobilbao2El ambiente feliz y festivo de ayer en la plaza de Bilbao se tradujo en aburrimiento y caras desencajadas al finalizar la corrida de hoy. Asi son las cosas en el toreo.

La actitud de Iván Fandiño, que dio una vuelta al ruedo, fue lo más destacable de una tarde que estuvo marcada por el poco juego de los toros de Bañuelos, que lidió una corrida baja, de buenas hechuras, armónica y fina de cabos, pero por debajo del listón exigido en una plaza de la categoría de Bilbao. A eso hay que añadir que tampoco embistió. El público terminó enfadado, más aún por la decisión de Talavante de abreviar en el sexto.

Debutó Antonio Bañuelos en Bilbao con Dorado, un toro noble y con calidad, pero sin fuerza. Ante él Finito de Córdoba, que regresaba a Vista Alegre tras trece años de ausencia, estuvo queriendo en una labor paciente y de destellos, pero sin emoción. Toro sin clase y aplomado el cuarto. Paciente Finito que trató de conducirlo con pulseo. No hubo opción. Apenas robarle algún muletazo suelto. Pinchazo y estocada.

El segundo de la tarde fue un toro manejable. Noble aunque bajo de raza. Tenaz Ivan Fandiño que cuajó una faena templada en la primera mitad y afanosa en la segunda, hilvanando circulares en los que se apretó con el animal. Inteligente en la manera de administrar al toro. Buena estocada. Vuelta al ruedo tras petición. Salió a por todas Iván Fandiño en el quinto de la tarde, otros toro parado y aplomado. El vizcaíno lo recibió de una larga cambiada y toreó con vistosidad con el capote. Esfuerzo y firmeza de Fandiño, por encima del animal. Gran estocada y una fortísima ovación.

Talavante no tuvo ninguna opción con el tercero de la tarde, un toro deslucido y sin clase. El extremeño trató de imprimir la emotividad que le faltó al de Bañuelos. Media estocada y silencio. El sexto toro fue otro animal deslucido. Talavante se fue pronto a por la espada escuchando los pitos del público. Tampoco mató bien.
Bilbao, viernes 28 de agosto de 2015. Toros de Antonio Bañuelos, justa de presencia, noble, baja de raza, parada y deslucida. El más manejable, el segundo. Finito de Córdoba: Silencio en ambos; Iván Fandiño: Vuelta al ruedo tras petición y ovación; Alejandro Talavante: Silencio y pitos. Entrada: Dos tercios plaza.