Sensacional actuación de El Juli en Bilbao


por Alberto Lopera

juliiiiDescaradamente la presidencia negó a El Juli la segunda oreja de su segundo toro luego de sensacional faena que le hubiese ameritado abrir la Puerta Grande. Fué una faena perfecta,llena de torería que puso a los aficionados a vibrar con emoción.

El Juli realizó ante el quinto una grandiosa faena, una obra perfecta ante un toro que sacó muchísimo fondo gracias a que se lo sacó el torero. Labor soberbia, en la que de principio a fin bajó la mano, exigió y empujó adelante la embestida con muletazos eternos, con gran ligazón y enorme trazo y dimensión. Dejó la muleta puesta en el morro, tirando del toro y toreando a placer. Dio tandas de mucha hondura por los dos pitones, sobresaliendo las últimas por el pitón izquierdo. Puso la plaza en pie en numerosas ocasiones. Dejó una estocada trasera y la petición de la segunda oreja fue atronadora. Un presidente insensible no cumplió con su obligación de impartir justicia y tampoco hizo valer el reglamento porque aunque la segunda oreja se concede bajo su criterio, también hay que tener en consideración -y no lo tuvo- tanto lo que le ha hecho el torero al toro como la unánime petición del público. Aunque quiso hacerse protagonista de la tarde, el único protagonista de la misma se llama Julián López “El Juli”.

Juli paseó un trofeo del segundo, un toro noble y manejable aunque muy al límite de la raza. Arrancó Julián en los medios con pases cambiados por la espalda, ejecutando después una faena larga y fundamentalmente de dominio.

Enrique Ponce cortó la oreja del toro que abrió plaza tras una faena magistral. La hizo ante un toro noble, manejable y bondadoso al que el valenciano cuajó una labor de una enjundia, belleza y armonía sobresalientes. Hubo mucha ligazón al principio, empujando al toro hacia delante, pero empezó a tomar verdadero cuerpo con la muleta en la mano izquierda, donde a base de técnica supo sujetar al animal -al que nunca le dejó irse a las tablas- y abandonarse toreando. De ahí en adelante fue todo un cante a la belleza, al gusto, a la despaciosidad y a la elegancia. Faena sútil y torera, cargada de argumento y repertorio, pues junto al toreo fundamental hubo remates de todas las marcas: un farol, molinetes, trincherillas, muletazos rodilla en tierra, cambios de mano… Dejó una estocada, el toro tardó en caer, el puntillero lo levantó… y todo quedó en una oreja.

El tercero fue un toro con poquito empuje, noble, bajito de raza y deslucido. Se quedó quieto Perera en una faena sin brillo, en la que trató de empujar al toro adelante, pero el animal se quedaba corto. Le tapó defectos el extremeño, que mató bien y saludó una ovación como premio a su empeño.

Hernández (1º). Bien presentados, de buenas hechuras, con un toro de gran fondo, el 5º; manejable y noble el bondadoso 1º; apagado el último y deslucidos los tres restantes. Enrique Ponce, oreja y ovación con saludos; El Juli, oreja y oreja con fortísima petición de la segunda tras aviso y dos vueltas al ruedo por aclamación popular; Miguel Ángel Perera, ovación con saludos y ovación con saludos tras aviso.Entrada: Más de tres cuartos de plaza.