Salimos sin orejas de Cali


por Carolina Baquero

La segunda novillada de la Pre Feria en Cali tuvo un aforo mayor al tercio de plaza, con un público bastante joven en los tendidos de Cañaveralejo.

Se lidió un encierro de la ganadería de Salento, de juego variado, con genio y con bastantes complicaciones; la presentación de los novillos fue variada, en su mayoría con características propias del encaste Santacoloma.

El novillero de Sincelejo, Sebastián Fonseca, hizo hoy de director de lidia, saludando de forma alegre con el capote a su primero. Infortunadamente pechó con un ejemplar que se vino a menos, se colaba buscando el cuerpo del joven torero; quien supo colocarse para evitar un posible accidente. La faena se ejecutó con las dos manos, siendo más fácil el pitón derecho, no pudo torear a gusto en redondo. Fueron varios pinchazos al novillo que terminó siendo un manso. Silencio.

Con una larga cambiada dio inicio a su segunda comparecencia de la tarde. Voluntarioso y alegre Sebastián, faltándole un poco de serenidad para pararse mejor delante del toro, sin embargo la conexión con el público hizo que la música sonara y engalanara una faena en redondo, ligada, aunque destemplada; hecho que pronunciaba los defectos de calamochear del novillo toro. Una suerte suprema angustiosa y defectuosa. Palmas tras tres avisos.

Como segundo alternante de esta novillada pre feria fue el bogotano, Manolo Jiménez, quien fue suave con los movimientos de su capote, cuidando al novillo. Tuvo un oponente enrazado pero sin clase, que buscaba su cuerpo pero que es un ejemplar bueno para aquellos que inician pues con sus dificultades les enseña cómo deben lidiar a los de genio. El capitalino fue pausado, dispuesto y sereno, llevó el ejemplar a media altura para someter la embestida del astado. Estocada de mala colocación y varios intentos de descabello. Palmas tras aviso.

Han sido los mejores muletazos de la tarde, los ejecutados por Manolo Jiménez, quien tuvo a Chano Bueno como compañero, le ayudó, tuvo calidad el novillo; no era el de más clase pero sí el de mayor potabilidad hasta el momento. La faena fue en redondo y ligada, por errores de colocación del novillero, fue prendido sin consecuencias graves. Tercio de muerte deslucido. Palmas.

La falta de experiencia hizo de las suyas con Juan Sebastián Hernández, de la ciudad de Sogamoso en el departamento de Boyacá; quien toreó a un novillo complicado, pronto, que se revolvía en un palmo de terreno. El novillo requería distancias más amplias, toreo en línea recta , y lo contrario fue lo que hizo Hernández, de ahí las grandes dificultades que tuvo. Pinchazo y estocada de buena colocación. Palmas.

Se le vio más dispuesto y con pases de calidad al boyacense Juan Sebastián Hernández, sin embargo no tuvo suerte con el novillo que no le perdonaba sus errores de colocación y sumados a la mansedumbre del astado pues no era una bien conjunto para lidiar. Valiente pero no pudo lograr orden en su actuación.Palmas tras aviso y un complicado tercio de muerte.