Corrida de Postín … ¡ Feliz Cumpleaños Cañaveralejo!


por Carolina Baquero

apoteosisMejor regalo de cumpleaños no habría podido tener la plaza de toros de Cañaveralejo , con una corrida de toros espléndida y llena de los más bellos matices, una danza perfecta entre el rey de la fiesta, el toro; y los dos matadores de toros que fueron ovacionados por los aficionados que llenaron los tendidos.

Se lidió un encierro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez, propiedad de Don Miguel Gutiérrez; de muy buena presentación , con bastantes kilos, todos sobrepasaron los 500 kilos. Su comportamiento fue variado, sobresalió el excelente quinto que fue indultado.

Julián López “El Juli”, uno de los toreros más esperados de la temporada colombiana, hizo el paseíllo con un traje azul noche y oro; y de oro precisamente es el toreo de este madrileño que se encontró con un toro que le costaba pasar por la muleta, se quedaba a mitad de pase y tendía a tener la cara arriba, sin embargo Juli le enseñó a embestir, a bajar la cabeza y fue el maestro quien transmitió porque el toro nunca lo hizo. Un pinchazo y estocada trasera. Saludo desde el tercio para la supremacia de la tauromaquia y pitos al toro.

Quién puede negar que el Julián López es un maestro de pies a cabeza, su aprovechar la nobleza y el fondo de bravura de su cómplice, el toro… Cuando muchos creían que el toro no valía, el torero español demostró que el toro era bueno. Las tandas fueron con tanta calma, dando espacios de respiro entre una y otra; evaluaba el viento para ubicarse en el lugar perfecto para ejecutar su faena y le resultó pues logró probar los dos pitones y con extensión cada uno. Estocada trasera. Dos orejas y palmas al toro.

Un espectacular indulto para el tercer toro del lote de Julian López “El Juli” , un toro bravo, noble, encastado, con clase, con picante y transmisión… Y el de Velilla lo toreo perfecto, no fue su faena más artística pero sí de las más técnicas, él lo supo desde que lo vio pelear en el caballo de Diego Ochoa, quien sufrió un aparatoso tumbo; pero el diestro supo que esa pelea era de bravo y por eso lo brindó y ejecutó innumerables tandas en el centro del redondel. Dos orejas simbólicas e indulto.

El segundo protagonista del mano a mano era el colombiano, Luis Bolívar, quien se degustó toreando un buen toro de Ernesto Gutiérrez, noble, encastado y atento. Luis templó, ligó y encantó; la faena fue larga pero no aburrida, porque tuvo transmisión con su gente en la sultana del Valle, especialmente después de la mitad de su faena cuando el buen toro comenzó a acusar su peso y las altas temperaturas.Estocada tendida. Dos orejas, que a mi parecer el presidente hubiese cumplido otorgando una sola.

Algunas son de cal y esta vez le correspondió en turno a Luis, un toro bronco, soso, que calamocheaba y se quedaba parado. Todo lo puso el caleño que no se amilanó ante los defectos del astado, por el contrario, le sacó todo el fruto que podía dar su compañero de ruedo. Luego de intentar encontrar la lidia exacta, llegó el momento en que Bolívar tuvo que tomar la espada y pasaportar al ejemplar. Estocada tendida y trasera. Palmas y pitos al toro.

Con el sexto toro Luis quiso salir a dar la pelea, lo recibió a porta gayola y se lució con el capote. En su faena de muleta estuvo por encima de las condiciones de un toro que aunque noble, por momentos le costaba pasar por la pañosa del vallecaucano; sin embargo Luis Bolívar consiguió ejecutar una faena completa y que conectó por momentos con el público. Estocada completa en lo alto y dos intentos de descabello. Silencio.