Ponce y Juli… Lo mejor de la noche


por Carolina Baquero

manizales7Con el tradicional y bello desfile de la Virgen de Macarena, miles de farolillos encendidos y un excelente cartel, se dio inicio al festival de la Feria de Manizales.

Se lidiaron siete toros de la ganadería de Ernesto Gutiérrez de buena presentación, en el tipo de la casa; con juego dispar. Sobresalió el lidiado en quinto lugar.

Abrió la noche el rejoneador luso-español Diego Ventura, quien lidió un toro que le permitió el lucimiento, aunque por momentos y en especial después del ecuador de la faena se fue mermando su motor y atención, embestía por arreones y terminó por rajarse a tablas. Diego convenció a Manizales con la ejecución de dos buenos rejones de castigo y variedad con las banderillas; al inicio de la faena templó y fue con el pasar del tiempo que sus cabalgaduras se vieron más expuestas y algo golpeadas, ya que el matador tenía que cerrarse más a tablas con el toro. Rejón trasero y desprendido, y descabello. Oreja.

Es que Enrique Ponce no se cansa de demostrar su maestría en cada ruedo que pisa, aquí en Manizales ejecutó una faena limpia, templada, dulce y artistica; aunque toreó por el izquierdo, fundamentó su lidia en la mano derecha. El toro fue atento, noble pero por momentos tardeaba y fue poco a poco quedándose corto en la muleta del maestro de Chiva. Una estocada en todo lo alto y hasta la empuñadura. Oreja con fuerte petición de la segunda, negada injustificadamente.

El Juli estuvo muy por encima de las condiciones del toro, que él lo hizo ver bien, pero el toro en otras manos había demostrado sus condiciones de soso y parado, pero la persistencia y técnica del español hicieron que el toro pasara una y otra vez por la pañosa, eso sí, el toro fue noble y nunca hizo un engaño. La faena fue larga, pausada y ligada por los dos pitones, mejor el pitón derecho que el izquierdo. Estocada completa un pelón trasera y tendida. Dos orejas y vuelta al ruedo.

No tuvo suerte Castella con el toro que le correspondió, parado, sin motor, soso y sin picante; todo lo tuvo que hacer el diestro, quien intentó someterlo con la muleta pero el toro nunca bajó la cabeza. La faena estuvo siempre trompicada y con muy poca ligazón, tuvo que recomponer su colocación y buscar varios terrenos, para probar cuál era el mejor, finalmente la faena terminó siendo aburrida. Dos pinchazos y pinchazo hondo de mala colocación. Palmas.

A Manuel Libardo le salió un gran toro y comenzó toreándolo tan bien y con ese toreo clásico que él sabe hacer, pero no sé en qué momento perdió el norte, se aceleró un poco y decidió ir muy rápido por la espada, a ese toro se le habían podido hacer muchas tandas más, el astado se fue con muchos muletazos al destasadero. Fue una lástima porque no hizo nada malo en la faena Manuel, sólo que no se entiende por qué no lo mostró más. Estocada caída. Palmas.

Talavante con rodilla en tierra y al hilo de las tablas, saludó a su ejemplar con la muleta, desde allí el público se conectó de inmediato con el torero español. El toro que le correspondió en turno acudía a la muleta repetidamente con la cara a media altura pero con una embestida algo brusca. Toreó bien Talavante, ligado pero sin temple.Estocada trasera, desprendida y tendida. Dos orejas, exageradas; con una suficiente.

Cerró la noche el manizaleño Santiago Gómez, quien tan pronto cogió la muleta el toro se lo llevó por delante y le dio un muy fuerte achuchon, sin consecuencias graves pero muy golpeado quedó. El toro no fue fácil, era fuerte, encastado pero que se quedaba corto por momentos… Astado bravo pero nada fácil de torear, exigía el carnet. Santiago no pudo hacer mucho con este toro, pases desligados, de uno en uno; muy corta actuación. Silencio.