Maestros de maestros


por Carolina Baquero

DSC04246Con seis orejas, tres para cada uno se cerró la Feria número 61 de Manizales, el cartel de mayor expectativa de la temporada y que por las dos grandes figuras del toreo que se encontraban era un lleno y triunfo asegurado.

Se lidió un encierro de la ganadería de Ernesto Gutiérrez de buena presentación, pero con un juego muy dispar; que de no ser por las muletas poderosas que tenían por delante, se habría visto peor. Sobresalió el buen toro que se lidió en segundo lugar de la tarde.

Una faena de Enrique Ponce que mereció el pasodoble Feria de Manizales, le enseñó al toro a embestir, porque aunque el toro fue premiado con la vuelta al ruedo durante la faena él se iba quedando corto y lo pensaba para embestir, fue el torero quien con su suavidad y poniéndole siempre la muleta en la cara lo guió para enlazar cada pase. Fue una faena que creció y se construyó paso a paso, con la tranquilidad que da la experiencia. Estocada un pelín trasera y desprendida. Dos orejas y vuelta al toro.

El segundo toro del lote del maestro Enrique Ponce, fue manso y soso, hay que abonarle su nobleza. El torero tapó muchos defectos del ejemplar, cuando el toro buscaba irse a las tablas, la muleta tapaba por completo la mirada del astado y evitaba que huyera, probó el pitón izquierdo con una limpieza y estética perfecta; se entiendieron en ese juego que es tan difícil de jugar. Una faena para aficionados, aquellos que pudiera entender el verdadero contenido de la actuación. Estocada trasera y tres intentos de descabello. Saludo desde el tercio.

Una faena que le llegó al corazón a los manizaleños, el grito de torero torero, se escuchó por varios minutos en la plaza. Unas tandas en redondo de bella estampa, unos naturales de gran factura y unas poncinas de alta habilidad. El toro colaboró, fue enrazado pero su motor mermaba y al final no quería acudir sino salir del pase para las tablas. Pinchazo en lo alto y estocada. Oreja.

Julián López salió como un novillero a recibir con una larga cambiada y luego con la muleta también se puso de rodillas para demostrar que él también venía a triunfar. El toro fue bueno, noble, con motor y calidad; y Juli ligó, mandó, templó y expuso mucho su cuerpo, se pasó el toro a milímetros. También en esta faena sonó Feria de Manizales y los tendidos vibraron. Pinchazo hondo y dos intentos de descabello. Oreja y palmas al toro.

Tampoco fue fácil el cuarto de la tarde, a Juli le tocó poner todo, la faena no pudo ser muy ligada, era de uno en uno, pero supremamente ceñidos, buscando que los intervalos de tiempo fueran lo más cortos posibles para hacerla ver ligada, lo llevó a media altura, sometiendo a un toro que llevaba siempre la cara arriba y que quería trompicar siempre la pañosa. Estocada. Dos orejas.

No tuvo materia prima para cerrar la feria El Juli, un toro manso, parado y sin clase; intentó el madrileño por los dos pitones pero su muleta no podía quedar templada con los gañafonazos que pegaba el ejemplar. La faena fue cortica y claramente fue el torero superior al toro. Dos pinchazos y descabello. Palmas y pitos al toro.