José Tomás, corta una oreja. Joselito Adame, las dos.


por Alberto Lopera

Con una plaza totalmente llena – 52.000 aficionados – se vivió la reaparición de José Tomás en mano a mano con Joselito Adame el nuevo ídolo mexicano, quien a la postre fué el triunfador al cortar lasJ. tomas 2 del último toro de la corrida. Tomás solo cortó una oreja, en su primero y protestada.

El primero llevaba el hierro de Los Encinos, al que José Tomás recibió con un bonito ramillete de verónicas. Frente a un animal desrazado y justo de fondo que llegó a echarse en mitad de faena, el madrileño anduvo paciente y templado hasta enjaretarle una serie ligada al natural. Por encima de las condiciones de su oponente. En la corta distancia se dejó llegar los pitones muy cerca, siendo prendido y saliendo del percance con la taleguilla rota. La faena creció en intensidad en una tanda con cuatro naturales, un afarolado y el de pecho como remate. En el epílogo y al salir de un remate, volvió a quedarse a merced del toro, siendo volteado de nuevo y saliendo maltrecho del trance. Sin mirarse, se fue a por la espada para cobrar una estocada entera y algo trasera que le valió la primera oreja de la tarde.

El segundo del de Galapagar no anduvo sobrado de raza. A pies juntos lo recibió el madrileño a la verónica, antes de plantear una faena ejecutada en los medios, de más a menos hasta que el toro terminó rajado. Dos tandas sobre la derecha, ligadas, reunidas y templadas. Y una al natural en la que sobresalieron tres muletazos largos y de mano baja. Buscó tablas el toro y a partir de ahí la faena se diluyó. Alargó en exceso la faena. Un metisaca, media estocada y tres golpes de descabello.

El quinto, protestado de salida, fue devuelto por el juez y en su lugar salió un sobrero de Xajay, falto de remate y también protestado. Trató de cambiar el de Galapagar los pitos por aplausos en un quite de mano baja por chicuelinas pero el desencanto del público era notable. La desilusión se apoderó durante la faena, estrellándose ante un animal descastado y sin emoción. Faena de aliño. Abrevió el madrileño que pinchó en un par de ocasiones antes de dejar una estocada y un golpe de descabello.

La puesta en escena de Joselito Adame fue un ceñido quite por chiquilinas en los mismos medios de la plaza. El azteca sorteó por delante un toro de Fernando de la Mora obediente pero que embistió a media altura y sin entrega. Adame, fundamentalmente por el lado derecho, llevó siempre tapado al toro, sin quitarle la muleta de la cara ni bajarle la mano, siempre ligando los muletazos en un palmo de terreno. La faena, toda en los medios, tuvo momentos emotivos por la ligazón y la continuidad. Firme, puesto y entregado, anduvo inteligente en una faena que tuvo tandas abundantes, de hasta siete y ocho muletazos. Tenía el premio en sus manos, pero pinchó en tres ocasiones y perdió las orejas.

Exigente, temperamental y complicado el mansurrón cuarto, obligó a Joselito Adame a hacer un esfuerzo y el azteca respondió con firmeza y quietud. Labor interesante en la que el hidrocálido anduvo muy metido. Con el toro más aplomado, se metió entre los pitones para pegarse un sincero arrimón, asentadas las zapatillas, con seguridad pisó los terrenos del toro. Valiente el azteca. Enfibrado y meritorio. Volvió a fallar con la espada, perdiendo de nuevo el triunfo.

Con dos largas cambiadas de rodillas recibió al sexto, un negro girón al que formó un alboroto con el capote, primero llevando al toro por chicuelinas al paso al caballo y luego en un vibrante quite por zapopinas. Se lució con los rehiletes Cristian Sánchez. Brindó la faena a José Tomás en medio de una gran ovación. Patol, de Los Encinos, fue el mejor del encierro, tuvo nobleza y buen fondo y Adame lo aprovechó para cuajar faena emotiva, especialmente al natural, por donde surgieron muletas de mucha despaciosidad. Excelente el trajo. Se rompió La México con su torero. Precisión, pulso y hondura en el toreo en redondo. Quietud y firmeza. Los molinetes, las dosantinas y un tremendo arrimón terminaron de calentar unos tendidos entregados con Adame. Capacidad y rotundidad. Mató de una estocada entera en la suerte de recibir y paseó las dos orejas.

México D.F. (México), domingo 31 de enero 2016. Toros de Fernando de la Mora (2º, noble pero sin entrega; 3º, noble, justo de raza y rajado; y 5º, devuelto), Los Encinos (1º, desrazado y de justo fondo; 4º, temperamental, exigente y complicado; y 6º, noble, con fondo, bueno) y Xajay (5º bis, protestado, descastaddo). José Tomás, oreja protestada, ovación con saludos tras aviso y pitos tras aviso; Joselito Adame, ovación con saludos tras aviso, silencio y dos orejas; Entrada: 45.000 espectadores. El festejo comenzó con retraso. La Unión de Picadores y Banderilleros de México homenajeó al Doctor Vázquez Bayod y al aficionado Gonzalo Martínez. Tanto José Tomás como Joselito Adame fueron obligados a saludar. Se desmonteró tras banderillear al sexto, Cristian Sánchez.