Andrés Roca Rey conoció la gloria


por Carolina Baquero

La primera tarde de muchas en este San Isidro que no llueve y parece que este fue un augurio de lo que sucedería en el coso venteño… Un peruano llamado Andrés Roca Rey abrió la puerta grande a ley.

El encierro era de Núñez del Cuvillo (1, 2, 3 y 5) y de Conde de Mayalde (4 y 6), su presentación fue desigual y en cuanto a juego dejó mucho qué decir; los tres primeros fueron nobles pero nunca transmitieron, les faltó picante y emoción; el cuarto de la tarde fue demasiado complicado y los dos últimos fueron complicados, buscaban el cuerpo de los toreros, paradójicamente fueron los toros a los que se les cortaron las orejas.

Sebastián Castella como cabeza de cartel estuvo siempre decoroso y voluntarioso, en la plaza que tanto lo quiere; pero pechó con el peor lote y su espada no quería entrar en el cuarto de la tarde. Cara de desilusión después de haberse parado firme e intentar sacar provecho de alguna de sus astados; pocos pases ligados pero si muchos de calidad.

El único español del cartel, Alejandro Talavante, tampoco fue tuvo una muy buena tarde a pesar que cortara una oreja; que según varias opiniones, entre esas la mía, realmente no fue una buena decisión del presidente pues aunque Talavante es muy querido en Madrid, no se puede sobrevalorar la actuación ante un toro defectuoso; logró lidiarlo pero no hubo la suficiente estructura de faena como para cortar una oreja en la primera plaza del mundo. Todo lo anterior no quiere decir que Talavante estuvo mal, por el contrario en sus dos toros mostró su sapiencia ante el comportamiento de los ejemplares; pero eso no es sinónimo que el presidente debe ser menos exigente.

Hoy confirmaba su alternativa el peruano, Andrés Roca Rey, quien tenía la difícil tarea de emocionar en el primer toro, cuando el público está más frío y levantar el ánimo en el sexto tras una corrida que no había sido lo que esperaban quienes llenaron Las Ventas. En su primer ejemplar se lució con el capote, brindó a su Majestad el Rey Emérito Don Juan Carlos y luego se arrimó tanto que los pitones tocaban el punto de su taleguilla; sin embargo eso no fue suficiente pues el toro se fue quedando poco a poco.

Con el sexto de la tarde que tenía mucho más genio, menos nobleza y pedía más el carnet; el limeño toreó ligado, ordenado y además dominando las condiciones de ese de Conde de Mayalde. Parecía que ya hubiese  abierto diez puertas grandes en Madrid, pues estaba sereno y sembrado en la arena, aún cuando el toro buscaba llevárselo por delante; mató de verdad, hace años no veía una ejecución tan real, sin buscar jamás salirse de la suerte, sino por lo contrario totalmente entre la cuna de los pitones y volcándose casi dispuesto a perder la vida.

 

El portal español Mundotoro nos comparte la reseña oficial:

Plaza de Las Ventas. 8ª de la Feria de San Isidro. Lleno de no hay billetes. Cuatro toros de Núñez del Cuvillo y dos de Conde de Mayalde (4º y 6º), dispares de hechuras. Con virtudes pero sin finales los tres primeros. Sin clase el cuarto. Ásperos y con genio los dos últimos

Sebastián Castella, silencio tras aviso en ambos.

Alejandro Talavante, silencio y oreja.

Roca Rey, que confirmaba alternativa, ovación tras aviso y dos orejas.