Juan del Álamo reconocido por la afición de Madrid


por Carolina Baquero

Un festejo fuera de abono pero no por eso menos importante, es más, una de las corridas más emblemáticas que se dan durante el año en la plaza de toros de Las Ventas en Madrid; la Corrida de la Prensa, un homenaje a cada uno de los seres humanos que hemos decidido optar por una profesión que nos permite inmortalizar los sucesos más importantes del mundo. Por primera vez  en muchos años, en esta celebración, no hubo presencia de ningún miembro de la casa real; se excusaron porque tuvieron que asistir a un funeral de Estado.

Se lidió un encierro de la ganadería de Pedraza de Yeltes, de presentación muy desigual; especialmente en sus pesos, con diferencias entre sí de hasta 100k. En cuanto al juego fue soso, desclasado y descastado, dentro de todos el único que se salvó fue el lidiado en tercer lugar por Juan del Álamo.

La tarde inició con la confirmación de alternativa del torero francés Juan Leal, al que se le vio con mucha voluntad, algo de nerviosismo, uno que otro error de colocación y valor al quererse arrimar a toros que no se lo permitían; en varias oportunidades estuvo a punto de ser prendido, pero por fortuna nunca tuvo que pasar ese susto. Los momentos de mayor lucimiento del galo fueron durante la lidia del sexto ejemplar de la tarde, al que recibió de muleta en todo el centro del redondel, consiguiendo enlazar cinco pases por la derecha… Muy buenos naturales y una entrada a matar de volapié que resultó en pinchazo por engaño del toro y un fuerte golpe al pecho del torero.

Como cabeza del cartel se encontraba el torero Manuel Escribano, a quien parece le va a costar conquistar Madrid; no se le perdona que en Sevilla hubiese cortado dos orejas y en la capital ninguna, pero es que no se pueden comparar las cuatro joyas que le han salido en San Isidro con el innolvidable “Cobradiezmos”. Tiene un gran erro Escribano y es que no logra conectar con facilidad y pareciese que ante las dificultades de los toros, se rindiera pronto… Es cuestión quizás de actitud, porque realmente cuando torea no lo ha hecho mal, pero cada pase queda un poco en silencio.

Madrid siempre ha tenido un guiño positivo para el diestro Juan del Álamo, quien pechó en primer lugar con el único de la corrida con el cual se podía tener esperanza de triunfo y efectivamente el torero lo supo aprovechar. Lo recibió con verónicas de calidad y cuando tomó la pañosa templó, ligó, abrió el compás y estiró el brazo para acompasar las embestidas de un toro que bajó la cabeza y se dejó enseñar por donde era el camino para ser el más destacado.

Los madrileños disfrutaron y aplaudieron cada vez que Juan terminaba una tanda donde había bajado la mano y jamás descubierto el hocico del toro; mató bien y la plaza le pidió la oreja. Con el quinto de la tarde la historia fue diferente, muy poco se pudo hacer, sin embargo el salmantino estuvo por encima de las condiciones del astado.

El portal español Mundotoro nos comparte la reseña oficial:

Plaza de Las Ventas. 12ª de la Feria de San Isidro. Cerca de dos tercios de entrada. Seis toros de Pedraza de Yeltes, fieles al tipo de su encaste, pero muy desiguales de hechuras y romana. Descastados y de poco fondo pese a la nobleza de algunos ejemplares, salvo el tercero, que tuvo calidad, sobre todo por el pitón derecho

Manuel Escribano, silencio tras aviso y silencio.

Juan del Álamo, oreja tras aviso y silencio.

Juan Leal, que confirmó alternativa, silencio tras aviso y ovación.