Galán… 6+1= 7


por Carolina Baquero

El rejoneador Sergio Galán abrió la puerta grande en Madrid, la séptima de su récord en el vaticano del toreo. Un rotundo triunfo de un chico español que hoy tenía la gran responsabilidad de  ser el único que poseía la bandera nacional, y se enfrentaba ante dos portugueses que querían conquistar en tierras extranjeras.

La mejor de las dos orejas de Galán llegó en su faena al quinto, un gran toro de Pallarés, noble, bravo y encantado; al que se le ejecutó una faena templada, casi como si se pudiese ver en vez de caballo una muleta. El caballero en plaza toreó ligado, limpio y profundo, entró a terrenos difíciles y cuidó cada cualidad de su toro, empezando con ponerle un sólo rejón de castigo y luego acariciándolo con la grupa de su cuadra; también destacó en el tercio de banderillas.

Al primero de su lote no lo pudo torear como hubiese querido, el toro fue desarmado y con poco motor; se le vio incluso mermado desde los rejones de castigo. Galán optó por las distancias cortas y carruseles para poner sus banderillas. Mató en todo lo alto y ante su esfuerzo y técnica, Madrid le pidió la oreja y obtuvo su primer apéndice.

A la presidencia parece que la actuación en el primero de Rui Fernández no le gustó, porque dijo No ante la petición de oreja del público; oreja que se merecía ante la muy buena actuación que inició con una porta gayola y expuso mucho colocando unos buenos rejones de castigo; digo que expuso mucho porque hoy las condiciones del piso debido a las lluvias, eran muy malas para la corrida de rejones. Toreó hacia los adentros, colocó banderillas de bella ejecución y finalmente mató bien en lo alto.

No tuvo suerte Rui Fernández, quien tras hacer una gran faena al cuarto, con brillo propio, muy templado y elegante; el rejón de muerte le quitó la que hubiese podido ser una oreja. Su estado le ayudó tanto al portugués porque tenía un motor espectacular, alegría, transmisión y nobleza; se compenetraron en especial en el tercio de banderillas, donde puso pares de excelente colocación y ejecución.

Cerraba el cartel el luso Joao Moura, que al igual que sus compañeros estuvo muy bien y además muy entregado. En el primero de su lote cometió un error al sólo poner en los lomos del toro, un rejón de castigo, hubiesen sido perfecto dos; sin embargo se lució, sus mejores momentos los dio en banderillas, especialmente con las cortas. La ovación no se dejó esperar ante su buena presentación, ovación que había podido ser más sino falla con el rejón de muerte.

Muy valiente fue Moura hijo porque en el sexto de la tarde, se arreció un fuerte aguacero sobre la capital española, pero esto no fue impedimento para que el torero asumiera el reto y el compromiso, como si el clima lo favoreciera. Casi toda la afición en este punto de la tarde ya se habían ido de la plaza y eso sumado al agua creo que influyeron en que no se reconociera el gran valor de Joao, además de valor hubo tauromaquia, exposición y calidad.

 

Reseña oficial de Mundotoro.com :

Plaza de toros de Las Ventas. Vigesimotercer festejo de la Feria de San Isidro. Algo más de media entrada. Cinco toros de Benítez Cubero y uno de Pallarés (5º), nobles y de buen juego en términos generales (1º, 3º, 4º y 5º aplaudidos en el arrastre).
Rui Fernandes, ovación tras petición y silencio;
Sergio Galán, oreja y oreja;
Joao Moura jr, ovación tras petición y silencio.