Aguilar corta una oreja en la 24 de San Isidro


por Carolina Baquero

El primer toro de la tarde se llamaba “Bastonito”, el mismo nombre y del mismo hierro, de aquel gran toro que le correspondió al maestro César Rincón en Madrid al que le cortó las dos orejas y abrió una de sus puertas grandes en el año 1991. En esta ocasión este memorable nombre le tocó en turno al torero Iván Vicente a quien la verdad no le fue muy bien, incluso hay muy poco que contar, pues nunca se logró adaptar a la embestida del toro; una faena de uní pase, sin color ni sabor. Buena estocada.

Con el cuarto de la tarde paradójicamente estuvo mejor Iván, con todo y que el toro no era bueno. La faena estuvo fundamentada en la mano derecha, el pitón de ese lado era el más potable del toro, al que le costaba llegar al final de los multazos; pese a ello fue el diestro quien puso lo mejor al no rendirse y en las lineas concéntricas ligó varios pases, incluso con la izquierda al final de la faena, pero allí el toro se la puso muy difícil. Tercio de muerte con muy mala ejecución del descabello.

Alberto Aguilar cortó una oreja, que le ayudó a obtener el gran toro que tuvo por delante; desde su salida el ejemplar fue muy bueno, peleó en la cabalgadura y dio buen juego en los quites de capote. El toro era pronto, atento, bravo y quería como incluso comerse la muleta, fue tanta su superioridad que el torero le costó someterlo, le faltó tener una mano de mayor autoridad; es verdad que su presentación fue decorosa y llena de mucha entrega, pero eso no  fue suficiente ante un ejemplar que le exigía dar muy buenos muletazos. Oreja a su voluntad.

Una fuerte voltereta y golpiza recibió Aguilar en el segundo de su lote, fue precisamente en una tanda con la derecha; ya el torero había ejecutado varias tandas buenas, pero desafortunadamente después de esa voltereta también le hizo efecto negativo al toro, pues cuando el matador se reincorporó de inmediato el toro destapó sus errores y buscó las tablas.

Victor Barrios cerraba el cartel e inició su presentación en Madrid, ante Sandonguero que en principio tuvo movilidad pero momentos después se vino a menos. Las tandas tanto por derecha como por izquierda se vieron constantemente trompicadas, en ocasiones culpa de la falta de temple y otras por los movimientos errados de la cabeza del astado.

El sexto de la corrida fue el más deslucido y con nada de opciones, el torero fue víctima de ese comportamiento porque no tuvo ninguna opción de triunfo. No pudo coleccionar faena alguna, sólo tandas de esfuerzo e intento por poderle a ese de Baltasar Ibán.

Reseña oficial de Mundotoro:

Plaza de Las Ventas. 24ª de la Feria de San Isidro. Tres cuartos de plaza. Toros de Baltasar Ibán, desiguales de hechuras, trapío, volúmenes y encornaduras. De juego variado. Destacó el codicioso segundo y el noble primero. Más deslucidos los restantes

Iván Vicente, ovación y silencio tras dos avisos.

Alberto Aguilar, oreja y ovación.

Víctor Barrio, silencio y silencio.