¿Dónde están los Saltillo de siempre?


por Carolina Baquero

Hoy se anunciaba con gran expectativa un encierro del emblemático hierro de Saltillo, que se presentaron con sus pelaje característico, pero con unas hechuras feas; de aquellas que indican un posible mal comportamiento y sí, efectivamente fueron mansos, incluso peligrosos.

Sánchez Vara ofició como director de lidia en la tarde de hoy, día en el que no tuvo nada de suerte. En su primer ejemplar decidió alejarse del tercio de banderillas y hacer que su cuadrilla lo ejecutara. La faena fue muy cortita por la falta de humillación del astado, que finalmente terminó por ser el que venció en la pelea. Silencio.

picador_madEl cuarto fue aún más malo, tan manso, peligroso e incluso castigado con banderillas negras; el castigo a sus malas ideas. En la muleta fue un dolor de cabeza, buscando el cuerpo del torero; obligándolo a buscar casi de inmediato el acero toledano.

Repetía en segunda oportunidad el diestro Alberto Aguilar, quien en primer lugar tuvo que lidiar sin que prácticamente se hubiese picado, porque el estado repuchó la vara. La faena tuvo algunos buenos momentos por el pitón izquierdo, el mejor del toro, allí respondía a la mano baja porque a media altura se rehusaba a embestir… poco a poco se fue a menos y de a un sólo pase, Aguilar pudo lucir con algunos naturales. Pasó apuros cuando casi suena un tercer aviso.

Muy firme Aguilar con el quinto, casi corta la oreja, tras aguantar que su oponente llevara las manos y cara arriba, pegando derrotes que querían arrancar la muleta de las manos del diestro; el intento de someterlo fue en vano y tras hacerlo pasar las veces que más pudo, mató tras un pinchazo, estocada y dos descabellos.

El tercer toro de la tarde, que le correspondía a José Carlos Venegas, se fue vivo a los corrales después de sonar los tres avisos. Fue casi nula la lidia que se le pudo dar al ejemplar que como muchos de sus hermanos era manso, peligroso y sin clase; no quiso colaborar a la hora del encuentro con la muerte y eso hizo que el torero no pudiese matarlo. Madrid valoró su persistencia y voluntad, ovacionando su labor.

La historia no mejoró mucho cerrando la tarde con el sexto, que no quiso pelear en varas y menos pasar por la muleta de Venegas, se resistió a bajar la cabeza o por lo menos a acudir al llamado de un torero que buscaba pasar con algo de reconocimiento en Las Ventas.

 

Reseña Mundotoro:

Plaza de Las Ventas. 26ª de la Feria de San Isidro. Toros de Saltillo, herrados con el pial de Moreno Silva, Feos y sin hechuras, altos, estrechos y huesudos. Mansos, descastados y casi siempre con peligro. Imposibles los peligrosos tercero y cuarto, que fue condenado a banderillas negras.

Sánchez Vara, silencio y aplausos.

Alberto Aguilar, silencio tras dos avisos y ovacion.

José Carlos Venegas, ovación tras tres avisos y silencio.