Manzanares… Expresión máxima del toreo


por Carolina Baquero

VNT47Hoy en corrida de Beneficencia y con el Rey emérito como presidente, se hizo historia en Madrid, se demostró que la tauromaquia es la muestra más grande, única y extraordinaria de arte que puede existir sobre el planeta tierra. José María Manzanares en la tarde madrileña dejó de ser un simple mortal y se transformó en un instrumento artístico a través de corporalidad.

Bien hacen aquellos que dicen que la diferencia entre un torero y una figura del toreo, es la lentitud para torear; Manzanares toreó más despacio de lo que se puede, su ejemplar embestía con clase y muy despacio de salida, pero el diestro lo hizo andar más y más lento; así como si quisiera que los fotógrafos tuvieran las mejores fotos de su vida, así como si estuviera posando para que un pintor lo plasmara en un lienzo. “Dalia” peleó en el caballo, bajó la cabeza en el capote y le mostró a todos que sus hechuras reflejaban el gran toro que llevaba dentro.

Lo mejor de la faena vino por la mano izquierda, muletazos templados, con la tela desmayada sobre la arena de Madrid. Para el recuerdo dos trincherazos perfectos que recibió de maravilla ese quinto que tenía nombre femenino.

Con el primero de su lote, no fue tan agradable estar, incluso ni siquiera debemos desgastar letras en momentos que no trascendieron y que terminaron en una toma rápida de la espada.

Sebastián Castella toreó muy bien al primer toro de la tarde, con la muleta estuvo muy firme, yendo a más por naturales donde el ejemplar humilló y se prestó para confeccionar una faena de corte muy destacado. Lastimosamente la espada le cayó tendida y el descabello lo hizo pasar dolores de cabeza.

Sus inicios con el cuarto fueron los buenos y bien hechos cambiados por la espalda de un Castella que ha convertido de este pase su sello propio. Sebastián no tuvo suerte este San Isidro  en resultados y números, pero sus faenas fueron buenas, serias, calmadas y con lentitud; a este que le correspondió en turno, fue y lo buscó en sus terrenos y allí se plantó.

Alberto López Simón abrió la puerta grande con el primer astado de su lote, el toro era bravo y noble; los pases fueron largos y ligados, tandas por las dos manos, mejor el pitón derecho aunque por el izquierdo también quiso embestir. Sin embargo para el público y para muchos López no estuvo al nivel de dos orejas y tampoco dio la lidia correcta; además la estocada fue defectuosa.

La faena para cerrar la tarde fue larga y como protagonista, la entrega del torero madrileño; López Simón mantuvo el sitio y la buena colocación ante uno que se lo exigía y que además por momentos quería desestabilizar al torero. Aquí ganó la batalla Alberto, pues estuvo por encima de las condiciones del toro.

 

 

Reseña oficial de Mundotoro.com:

Plaza de Las Ventas. Corrida Extraordinaria de Beneficencia. Lleno de ‘No hay Billetes’. Cuatro toros de Victoriano del Río y dos de Toros de Cortés, 2º y 6º, de voluminosas caras y bien presentados. De buen juego en líneas generales, destacaron tercero y quinto, merecedor de la vuelta al ruedo, ovacionados en el arrastre. El resto, se dejaron en mayor o menor medida.

Sebastián Castella, silencio tras aviso y palmas tras aviso.

José María Manzanares, silencio y dos orejas con petición de rabo.

López Simón, dos orejas con protestas y ovación.