Ruben Pinar sufrió el desprecio…


por Carolina Baquero

Se lidiaba en Las Ventas un encierro del hierro de Cuadri, con bastas hechuras, desiguales entre sí  y un comportamiento impidió que alguno de los toreros del cartel, lograra cuajar algo importantes; por el contrario la tarde se fue de vacío.

Luis Miguel Encabo no pudo lucirse en su primer turno, debido a que el ejemplar que le correspondió fue retraído, sin movilidad y poco motor. Aquí el torero no quiso rendirse pronto, lo obligó a pasar en especial por el pitón derecho, que dentro de lo malo era el menos malo. Un mal comienzo para el torero en su única actuación en Madrid.

Su labor de recibo con el capote al cuarto del festejo, fue algo complicada por tener que dominar ese defecto de llevar siempre la cara arriba; condición que no pudo cambiar en la lidia con la muleta, su embestida fue sin clase, sin claridad y eso venció los intentos que buscaba hacer Encabo. Tuvo problemas el diestro con la espada.

El matador Fernando Robleño estuvo por encima de las condiciones comportamentales de su toro, era de aquellos que le costaba salir de la muleta, pero el torero le dio la distancia correcta y le puso la muleta en la cara para que el toro se dejara ligar con mayor facilidad; así logró una serie de naturales impecables que fueron parte de cubrir defectos. La espada le robó la posibilidad de un mejor resultado.

Su segundo toro tuvo mayor movilidad pero con el defecto de pegar derrotes hacia arriba, sin embargo Robleño se supo colocar delante de la cara de “Jabato”, al que le debe perder pasos para lograr llevar la faena en orden y lo más limpia posible. Pese a lo anterior no hubo conexión, el astado no quiso entregarse y sólo un silencio acompañó a Fernando Robleño.

Rubén Pinar fue el que más pudo destacar dentro del cartel, una faena al tercero de la tarde que tuvo poco reconocimiento. Al ver que el toro no respondía por el derecho, decidió tomar una larga distancia con la izquierda y allí donde el toro se sentía más cómodo, encontró la oportunidad de torear con temple y dandole los tiempos que pedía el ejemplar; todo se le vio bien pero algo pasó en los tendidos y no conectó.

Y es que Pinar hizo tan bien las cosas en su segundo también, qué otra vez me pregunto si por no ser de sus amores, Madrid no percibió su calidad. La faena que ejecutó a un ejemplar que no humilló, la hizo ver tan fácil como si no estuviese pasando tantos trabajos y quizás esa solvencia fue la que ocultó el verdadero valor de sus pases y sus finales de variedad.

 

Reseña oficial de Mundotoro.com:

Plaza de Las Ventas. 28ª de la Feria de San Isidro. Tres cuartos de entrada. Toros de Cuadri, desiguales de hechuras, hondos, voluminosos, grandes, deslucidos. Mejor el tercero, por el pitón izquierdo.

Luis Miguel Encabo, silencio tras aviso y pitos tras aviso.

Fernando Robleño, silencio en ambos.

Rubén Pinar, ovación y ovación tras aviso.